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La muerte de Bin Laden: una mirada Centroamericana

La muerte de Bin Laden: una mirada Centroamericana

La ejecución extrajudicial no la inventó la CIA ni los SEALS, pero la ha llevado a un plano superior
Geopolítica – 12/05/2011 8:11 – Autor: Julio Abdel Aziz Valdez – Fuente: Webislam
  

 
Etiquetas: bin laden, cia, asesinato
La muerte de Bin Laden: una mirada Centroamericana
La muerte de Bin Laden: una mirada Centroamericana

Se redobló la seguridad en los aeropuertos desde que la noticia apareció en los periódicos locales, y las fuerzas policiales desempolvaron los manuales proporcionados por las Embajadas Norteamericanas y emitieron la alerta terrorista.

Las fuerzas policiales locales no son el ejemplo más notorio de profesionalismo investigativo, es por eso que la asistencia norteamericana rebasa los límites de asistencia técnica para asumir el de administración per se. No le son extraños los operativos, a guisa de ejemplo, de la DEA con apoyo de agentes locales e igual sucede en el campo del tan anunciado terrorismo, donde las embajadas cuentan con sus propios especialistas que, además de mandar reportes cotidianos a sus respectivas agencias en Washington, aconsejan al Embajador de turno.

La migración de población árabe musulmana se ha mantenido en una media a nivel centroamericano. Ésta sigue ubicándose como una minoría dentro de las minorías y sus aportes, aun cuando son significativos en algunos campos económicos, siguen siendo periféricos en cuanto al desarrollo cultural se refiere; el peso de la cercanía con Estados Unidos junto con las grandes tendencias latinoamericanas es abrumador.

Sin embargo, desde los atentados del 11 de septiembre, al igual que en otras latitudes de occidente, se ha producido un sostenido crecimiento de conversiones al islam en la población local, que sigue siendo escasa en relación al número de creyentes dentro del cristianismo (en sus diferentes denominaciones), pero si hay una lección que deja la figura de Bin Laden es que no se necesitan grandes cantidades de adeptos para llevar a cabo acciones que puedan tener objetivos a nivel mediático internacional.

Sobre esa base, los servicios de inteligencia ven en cada comunidad musulmana un potencial peligro, por pequeña que sea, no se necesita igualmente de nexos o afiliaciones sino de tan solo convencimiento, los medios se pueden conseguir a nivel local.

Centroamérica es un corredor de droga hacia los Estados Unidos y en ese proceso de crecimiento del crimen organizado, influenciado mucho por la CIA, se llegó a debilitar tanto el Estado que permitió el crecimiento de organizaciones paralelas; esta situación de ausencia de Estado es la que preocupa a los norteamericanos, que contradictoriamente facilitan más la droga, que es un peligro más tangible para los ciudadanos norteamericanos que el llamado “terrorismo islámico”.

La idea de una ejecución extrajudicial (de Bin Laden) no es algo extraño para el centroamericano promedio (no del triangulo Honduras, El Salvador y Guatemala) de hecho a diario se convive con este tipo de realidades a tal punto que no es posible establecer criterios de relación entre transgresión-sanción. Así, hubo muchos comentarios en los blogs de los periódicos que se congratulaban y afirmaban que lo mismo debería de hacerse con los “delincuentes locales”. Y resulta interesante en ese ambiente que la cooperación que brinda AID se sustenta en bases legales que ellos mismo no fomentan en sus propios países (gobernabilidad, fortalecimiento en la aplicación de justicia y rendición de cuentas)

Pero, ¿qué es una ejecución extrajudicial? En la región, el concepto adquiere importancia durante el conflicto armado, un enemigo huidizo el cual solo puede ser destruido, no remitido a tribunales porque su encarcelamiento puede ser una arma propagandista. La ejecución tiene como objetivo político el propagar el miedo, “todos saben quien lo hizo, pero nadie tiene pruebas” y nadie puede reclamar, la ejecución no le permite a la victima la dignidad de una sepultura, el anonimato permite que la imaginación vuele en un mar de violencia. Sepultura en medio del mar, donde precisamente muchos opositores latinoamericanos fueron a parar, “pero todo esto salvó vidas”, eso era al menos lo que decían los militares centroamericanos cuando bombardeaban una aldea en busca de guerrilleros, el mal menor, eso permitía sobrellevar la culpa si es que alguna vez la hubo. Obama se acerca al lugar donde estuvo el Word Trade Center y ora, “al fin fueron vengados”. Y los miles de muertos en los bombardeos en Kandahar, Qunduz, Kabul y otras ciudades Afganas, ¿no contaban?

Para qué enjuciar si los puedes asesinar

Diariamente las calles de El Salvador y Guatemala en las décadas de los setenta y ochenta, aparecían cadáveres de líderes sindicales, populares y estudiantiles, muchos de los que en la lógica de la política de Seguridad Nacional representaban una amenaza al Estado, pero llevarlos ante un tribunal hubiera representado desgaste político al endeble orden jurídico de ese mismo Estado, por lo tanto se crearon comandos especializados de limpieza, sin nombre, sin identidad, que respondían a mandos de inteligencia del ejército y la policía. Esos años de “limpieza social” allanaron lo que hoy sucede a diario, siguen apareciendo cadáveres, torturados, desmembrados. Las fotografías publicadas por EFE de los cadáveres de la supuesta escolta de Bin Laden, en realidad más que pruebas eran trofeos cómo los que acostumbraban los cazadores de cabelleras en el antiguo oeste norteamericano, no en balde deciden dar el nombre clave de Gerónimo al objetivo.

No es justicia la ejecución extrajudicial, es asesinato simple y sencillo, el que paga a un sicario para que ajuste una cuenta como sucede a diario en las calles de nuestras ciudades, no es justicia, pero ahora los norteamericanos lo han elevado a nivel de categoría de la cultura neoliberal.

La ejecución extrajudicial no la inventó la CIA ni los SEALS, pero la han llevado al plano superior, al menos superaron las lecciones del Tsahal (fuerzas armadas israelíes), que para ejecutar a un enemigo optan por destruir un poblado entero.

Élites apátridas, siempre son necesarias

El papel de Pakistán como receptor y dependiente de ayuda financiera norteamericana y su reacción “pusilánime” ante la clara violación de su soberanía es algo que se entiende muy bien desde esta parte del Continente, a pesar de la existencia de más de cuatro millones de centroamericanos en Estados Unidos, gran parte de ellos en condiciones migratorias irregulares, no fueron capaces estos gobiernos de impedir que se asociara el derecho a la migración a la creciente paranoia antiterrorista post 11S.

En nombre de la Seguridad Nacional Estados Unidos comete actos contra la dignidad humana, tortura, debido proceso, asesinatos, arrestos ilegales, separación de familias, humillación, racismo y mucho más, y hasta ahora no ha habido más que condenas morales, no se ha conducido a este gobierno a las puertas de los tribunales internacionales y no se hace precisamente porque pesa más la balanza comercial que el de las vidas humanas.

La reacción pakistaní fue la de advertir “que no vuelva a suceder” como si esta muerte fuera la primera cuando por todo mundo es sabido la infinidad de veces que los Drones (aviones no tripulados) bombardean supuestas bases talibanes en suelo pakistaní con cauda de centenares de muertes en estos actos.

Pakistán, a pesar de la distancia, está mucho más cerca de lo que se pensaba, elites gobernantes que no conocen la ética, que utilizan el pretexto del combate al enemigo interno para suscribir convenios de dependencia geoestratégica con el Imperio.

Los servicios de inteligencia pakistaní pudieron haber realizado el operativo pero era imprescindible para este montaje mediático ver al Presidente en la Sala de Operaciones junto con su galante Secretaria de Estado, eternizar la imagen del combatiente invencible que divulgan lo videojuegos, esa misma imagen se repite con frecuencia en los operativos de captura de capos en Centroamérica por agentes de la DEA. Anualmente se recompensa la “colaboración” con aportes financieros individuales y fines de semana en Miami para el “shopping“.

No es lo mismo llamarse Libia, Siria o Baréin

No es lo mismo llamarse Libia, Siria o Baréin

  • Los intereses de Occidente condicionan la ayuda a los pueblos árabes
  • Los expertos dudan que se vaya a intervenir militarmente en Siria
  • La base militar de EE.UU. en Baréin pudo modificar la agenda mediática
Una niña libia dibuja una caricatura de Gadafi junto con la palabra "Libertad", en BengaziUna niña libia dibuja una caricatura de Gadafi junto con la palabra “libertad”, en Bengasi.REUTERS / Amr Abdallah Dalsh

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LUISA SEGURA ALBERTLUISA SEGURA ALBERT – MADRID 27.04.2011¿Que si ayudamos a los árabes a plantar cara a sus dictadores? Pues depende del país que sea. Esta podría ser la respuesta de las potencias occidentales si se les preguntara estos días por su verdadera intención de apoyar a los miles de ciudadanos árabesque se manifiestan estos meses en favor de la democracia.

¿Por qué es tan diferente la respuesta de Occidente en Libia y en Siria, por ejemplo, si tantoGadafi como El Asad se han obstinado por igual en estrujar los intentos de sus pueblos de ser libres?

¿Por qué el Consejo de Seguridad de Naciones Unidastardó una semana en reaccionar en el caso de Libia y ha necesitado cinco semanas en el caso de Siria?

Pues, entre muchas otras cosas –apuntan los expertos–, porque ni los ejércitos, ni las reservas de petróleo, ni los intereses en la zona, ni la posición geoestratégica ni los vínculos que hay con ambos países son los mismos.

Estas son las principales razones reales que llevan a Occidente a reaccionar de manera distinta según se trate de uno u otro país:

  • Las relaciones de Siria con Irán

Siria es el más cercano aliado de Irán, así que intervenir militarmente en ese país o intentar derrocar a toda costa a Bachar El Asad supondría para Irán “un ataque a su propio territorio”, explica Ignacio Álvarez-Osorio, profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante.

“Hace ya unos tres años Irán dejó claro que, si se atacaba a Siria, iba a actuar en consecuencia”, añade este experto. Y, claro, a EE.UU. no le interesa enzarzarse en otra guerra –esta vez con Irán– precisamente a unos meses de que empiece la campaña electoral.

A EE.UU no le interesa enzarzarse en otra guerra un año antes de las presidenciales

la UE tampoco le interesa. Recordemos que Sarkozy se enfrenta a las urnas también en 2012, y, tal y como están las encuestas en Francia, lo mejor para él es aparcar el tema.

Libia, sin embargo, no es aliado de Irán ni de ningún otro país que pueda poner tan en juego la estabilidad de la región.

  • El posible efecto dominó que conllevaría intervenir en Siria

Siria tiene una posición geoestratégica muy diferente a la del país africano. Con vecinos como Líbano, Irak y Turquía, una intervención podría prender la mecha en una región que ya está bastante encendida.

“Si Occidente responde ante Siria como lo ha hecho en Libia, Hezbolá –grupo terrorista apadrinado por el régimen sirio– podría generar un conflicto en la zona, empezando por la frontera sur, que implicaría también a Israel y a otros países”, argumenta Álvarez-Osorio.

La gente está cansada de las guerras en el extranjero, explica un analista

Y EE.UU. no tiene la más mínima intención de tener que explicar a sus ciudadanos por qué ha jugado, si ardiera la mecha, sus cartas en otra guerra. “La gente está cansada de intervenciones bélicas en el extranjero”, añade este profesor.

Otro de los países que podría salir malparado seríaTurquía, cuenta Félix Arteaga, investigador de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano. “Ankara, que ha intentado durante tiempo un acercamiento entre Israel y Siria,perdería influencia en la zona”, explica.

El conflicto armado en que se ha convertido la situación en Libia, sin embargo, nada tiene que ver con esta reacción en cadena. Para empezar, porque este país tiene apenas “amigos”. Pero también porque la Casa Blanca no se juega nada en el país africano.

Pero es que, además, la Odisea del Amanecer (encabezada por EE.UU. primero y en manos de los socios europeos ahora) está demostrando a los aliados que puede que operaciones militares como ésta no sean la solución para que los dictadores dejen de aferrarse al poder con tantas ganas. Empezar con otra “odisea” en Siria, además de muy complicado, puede que no sirviera de mucho.

Por otro lado, la resolución de la ONU para Libia se le está quedando corta a la OTAN. “La coalición internacional parece dispuesta a forzar al máximo la resolución 1973”, asegura Jesús A. Núñez, codirector del Instituto de Estudios Sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Y dicho forzamiento les está permitiendo armar a los rebeldes y atacar directamente a Gadafi, complejo residencial incluido, sentencia Núñez.

  • El “factor petróleo”

A la comunidad internacional, dicen algunos analistas, no se le ha perdido nada en Siria.En Libia, sí: el petróleo.

Los intereses comerciales y económicos de Occidente en Siria no se pueden comparar, por tanto, con los que hay en Libia.

A Occidente no se le ha perdido nada en Siria. En Libia, sí: el petróleo

Por otra parte, el precio del barril de crudo está ahora a 125 dólares frente a los 80 del año pasado, y ello se debe principalmente al recorte de suministro por parte de Libia y a que Arabia Saudí ha disminuido la producción.

  • Baréin es la sede de la Quinta Flota de EE.UU.

¿Por qué EE.UU y la UE apenas han condenado lo que hizo el régimen de Baréin hace unos meses? Es cierto que la represión en esta monarquía del Golfo Pérsico no ha sido tan fuerte como en Libia o –seguramente– en Siria pero qué casualidad que no hayan tenido, ni de lejos, una parecida repercusión mediática.

¿No será que Baréin es la sede de la Quinta Flota de EE.UU., desde donde este país echa un ojo a Irán y desde donde controla las rutas marítimas más importantes? “Sí, eso tiene que ver, pero también hay que tener en cuenta que mientras todos sigamos fijándonos en lo que hace Gadafi, nadie se fijará ya en Baréin ni en Arabia Saudí”, aclara Arteaga.

Por si fuera poco, las relaciones entre la monarquía británica y la de Baréin son tan buenas que el heredero de la Corona del Golfo Pérsico ha sido invitado a la boda de Guillermo y Catalina. Al final no irá, parece ser, para no sacarle los colores a los británicos.

  • Gadafi y El Asad pertenecen a dos mundos distintos

“La comunidad internacional lleva años advirtiendo al presidente sirio que se contenga”, explica Arteaga. Y lo seguirá haciendo a no ser que su postura se radicalice aún más y siga matando a civiles, añade.

En cambio, las potencias occidentales consideran que Gadafi –que anuncia las atrocidades que va a hacer para luego cumplir con su palabra– ha de caer, siga igual de radical o no. Es decir, que se le cuestiona como mandatario, cosa que no ocurre con El Asad, quien no alardea tanto de los supuestos crímenes contra su pueblo.

La Liga Árabe también los trata de manera distinta: cuando empezaron las manifestaciones en Libia, se reunió urgentemente para buscar una solución; ahora, con Siria, se reunirá en unos días y “uno de los asuntos a tratar será lo que está haciendo Al Assad a su pueblo”, recuerda este experto.

  •   Los Ejércitos tampoco son iguales

Las tropas sirias están muy bien dotadas. Cuentan con misiles rusos, aviones de combate y, probablemente, armas químicas. Arsenal que haría temblar a cualquier tropa de Occidente. “Son muy potentes, funcionan muy bien, están mucho más profesionalizadas que las de Libia y dependen mucho más del régimen”, comenta Arteaga. “Si cae Al Assad, probablemente caerá el Ejército detrás”, puntualiza.

El Ejército libio, por el contrario, es débil, no está vertebrado y no tiene apenas capacidad operativa.

Si lo que ocurre en Siria fuera una película

Por todas estas razones, la respuesta de la Comunidad Internacional en Libia, Siria,Egipto, Túnez y Baréin no ha sido, en absoluto, parecida.

Pero EE.UU. tampoco lo pretende disimular. Ejemplo de ello son las declaraciones excesivamente diplomáticas de la Casa Blanca en relación con este tema. “Siria ya está sometida a sanciones de EE.UU., así que estamos buscando otros medios para incrementar la presión sobre el régimen”, explicaba hace unos días de manera calmada el portavoz del Gobierno estadounidense.

Sin embargo, la situación de Siria es muy grave. Como dice Jesús A. Núñez, delIECAH, “si lo que ocurre en Siria fuera una película habría que descalificar al guionista por incompetente”. Y habría que hacerlo –aclara– porque el nivel de incoherencia es tan alto que ninguno de los espectadores estamos dando crédito a lo que se está viviendo allí desde el 4 de abril.

Condenar la violencia. Puede que sea lo único a que se atreva el Consejo de Seguridad de la ONU a la hora de castigar a Siria. A pesar de que el régimen se considere a sí mismo legitimado para sacar los tanques a la calle y aplastar a los manifestantes, disparándoles –claro está– a matar.

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