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Islandia, crisis y revolución

Islandia, crisis y revolución

Islandia. Una forma diferente de enfrentarse a la crisis

2011 se está presentando como el año de las revoluciones. Las terapias de choque neoliberales y la especulación en alimentos y energía han abierto la caja de pandora de la juventud desesperada condenada al paro y a la miseria por el neoliberalismo.

 
Mientras la atención (y el pánico) se fija en el colapso de las dictaduras norteafricanas apadrinadas por Washington y la Unión Europea, en el norte se está desarrollando un proceso de plantar cara a la crisis muy distinto al de las agresivas devaluaciones internas que se están implementando en Irlanda, Grecia, Portugal, Países Bálticos y España y que van dejar muy pronto a más de la mitad de la población europea en condiciones similares a las que están lanzado a la calle a la población de los países árabes.

A diferencia del resto de la periferia europea (países del este y PIIGS) Islandia está haciendo asumir las pérdidas a los acreedores. Casi todos los fondos hedge, fondos de inversión, bancos europeos, … que habían especulado en la burbuja nórdica, se han visto obligados a aceptar una quita del 70%. Curiosamente, después de negarse a socializar las pérdidas privadas la deuda pública islandesa paga menos prima de riesgo que la española o la italiana.

Historia de la penetración del neoliberalismo en Islandia

En 1850 Islandia era una colonia semifeudal de Dinamarca. La corona danesa y la iglesia luterana eran propietarias de la mitad de la tierra cultivable. En 1918, tras la primera guerra mundial, los islandeses consiguieron la independencia (aunque manteniendo el estatus de semi-dominio).

 
La mecanización de la flota pesquera permitió la acumulación de divisas y la aparición de un poderoso sector comercial importador dominado por unas 14 familias (popularmente conocidas por “el pulpo”) que controlaban todos los sectores de la economía ( – pesca, transportes, banca, seguros, comercio, … – ) y el gobierno.

Tras la 2ª G.M. la economía creció gracias al incremento de la pesca, el Plan Marshall y la instalación de una gran base de la OTAN en la isla. La prosperidad contribuyó a la instauración de un estado del bienestar semejante al escandinavo con un nivel y distribución de la renta semejante al del resto de países nórdicos. Sin embargo, la oligarquía (el pulpo) seguía controlando los centros neurálgicos de la economía y el gobierno.

A principios de los 80 las ideas neoliberales empezaron a penetrar en la isla de la mano del periódico “La locomotora” (órgano de expresión del ESADE islandés) , que promovió la desregulación a ultranza, subcontratación a empresas privadas de los servicios públicos, la privatización de las flotas municipales y de las empresas públicas. Los dos futuros primeros ministros Oddsson y Haarde fueron miembros del consejo de redacción.

La “neoliberalización” de Islandia arrancó con pie firme a partir de 1994 con su aproximación a la Unión Europea que implicó la supresión de las restricciones al movimiento de mercancías, capitales y trabajadores.

En 1998 se privatizó la banca pública. El nuevo sector bancario privatizado giraría en torno a tres bancos: Landsbanki, Kaupthing y Glitnir.

 
Los nuevos propietarios de los bancos establecieron compañías private-equity que adquirieron grandes participaciones en dichos bancos de forma que todo el sector quedó en muy pocas manos. La construcción de una enorme presa hidroeléctrica financiada con fondos públicos y la construcción de un gigantesca planta de aluminio, propiedad de Alcoa, generaron cuantiosas entradas de capitales exteriores.

A principios del nuevo milenio el neoliberalismo se había instaurado definitivamente en Islandia. Se rebajaron los impuestos sobre la renta y el patrimonio (desaparecido) de los más ricos y el impuesto de sociedades se rebajó hasta figurar entre los más bajos de la OCDE con el objetivo de convertir la isla en un nuevo paraíso fiscal.

Pero la codicia de los nuevos banqueros y dirigentes apuntaba más lejos. Las burbujas crediticias se estaban desarrollando en las finanzas anglosajonas y los noveles financieros apostaron fuerte para apuntarse a la corrida convirtiendo Islandia en un centro financiero internacional offshore.

Usando sus participaciones como colateral, procedieron a pedir grandes créditos de sus propios bancos utilizándolos para comprar acciones de estos mismos bancos con lo que se disparó la cotización de sus acciones. En el tinglado participaron los tres bancos cruzándose préstamos y acciones entre sí consiguiendo así que dispararan las cotizaciones del conjunto.

El recalentamiento bursátil subsiguiente fue estratosférico (x 9 entre 2001 y 2007). Las descaradas manipulaciones fueron disimuladas al estilo Enron: los bancos abrieron un carrusel de compañías subsidiarias en opacos paraísos fiscales (Luxemburgo, Isla de Man, Islas Vírgenes Británicas, …) donde aparcar a salvo de curiosos sus heterodoxas transacciones.

Se desencadeno la euforia general. Los precios de la vivienda se dispararon. Los mercados se enamoraron del nuevo tigre nórdico y los islandeses pasaron a endeudarse en euros, francos suizos o yens que se ofrecían a tipos de interés inferiores a los contratados en moneda islandesa. Islandia había entrado en la Champions League de las finanzas.

 
A finales de 2007 los activos de los tres bancos representaban casi ocho veces el PIB islandés y sus banqueros (‘Viking raiders‘) rivalizaban en stock options y despilfarro de lujo con sus congéneres de Londres o Wall Street.

La “minicrisis” de 2006

En 2006 se produjo una “mini-crisis”. La agencia Fitch rebajó la puntuación del país y hubo problemas para refinanciarse en los mercados monetarios. La króna cayó en picado con lo que las deudas en divisas se elevaron en la misma proporción. La bolsa se desplomó. El riesgo de contagio sistémico era inminente. El banco Danske de Copenhangen describió a Islandia como una economía geyser a punto de explotar.

Sin embargo no eran tiempos de sublevar un corral financiero ya sobrecalentado. El FMI salió rápidamente al quite afirmando que “el futuro de la economía islandesa era envidiable”. La Cámara de Comercio islandesa encargó y pagó honerosamente sendos informes ( hoy diríamos stress tests) a Frederic Mishkin, renombrado economista de la Columbia Business School y a Richard Portes de la London Business School, que confirmaron entusiásticamente los sólidos fundamentos de la buena salud de la banca islandesa. El economista neoliberal Arthur Laffer afirmó sin cortarse un pelo que “la economía islandesa debería ser un modelo para el mundo”.

La falta de liquidez agudizó el ingenio de los banqueros islandeses. Inventaron dos curiosos métodos par obtener fondos líquidos:

1. Colocaron sus obligaciones en los pequeños bancos regionales islandeses los cuales pidieron préstamos al Banco Central islandés usando estos bonos como colateral. Luego prestaban los fondos obtenidos a los primeros. El esquema funcionaba y decidieron internacionalizarlo. Establecieron sucursales en Luxemburgo a las que vendieron los bonos y estas los usaron como colaterales de los préstamos solicitados al Banco Central de Luxemburgo o al Banco Central Europeo. Entre febrero y junio de 2008 los tres bancos islandeses recaudaron 4.500 millones de euros del banco luxemburgués. Las agencias de rating estamparon una triple A sobre estos bonos.

2. Icesave: una especie de ng-direct a la islandesa. Aduciendo menores costes operativos ofrecían tipos más atractivos a los incautos depositantes (Islandia era miembro de la EEA lo cual implicaba que los depósitos quedaban asegurados por el Fondo de Garantía de Depósitos europeo). Los primeros en picar fueron los ingleses (más de 300.000 depositantes en unos pocos meses incluyendo administraciones locales y entidades públicas: Universidad de Cambridge, la London Metropolitan Police Authority e incluso la UK Audit Commission, cuya misión es supervisar las finanzas de las administraciones locales). Luego las sucursales de Icesave se implantaron en Holanda capturando ingentes cantidades de fondos. Los empleados de Landsbanki apenas podían creerse como subían las cifras en los monitores de sus ordenadores.

El crac

El 15 de septiembre de 2008 caía Lehman Brothers. La caída de los bancos islandeses se produjo dos semanas más tarde (tiempo suficiente para repartirse créditos millonarios, sin garantías, entre compinches de las recientes fechorías financieras).

El gobernador del Banco Central, Oddsson, decidió fijar la króna al € y permitir así la huida desbocada de capitales (de sus amiguetes bien informados) más cuantiosa y rápida de la historia. Al cabo de unas horas la króna se hundió como una piedra (de 70k/€ a 190k/€) pillando al resto de los islandeses. Unas horas más tarde le seguían la bolsa, los bonos y el precio de las viviendas. Islandia se hundía como el Titanic. A primeros de octubre aterrizaba el FMI para tomar el mando a cambio de un préstamo de 2.100 millones de dólares. El préstamo está condicionado a socializar las deudas de los bancos (los islandeses deberían pagar 3.700 mill. de € en un plazo de 15 años y a un interés del 5,5%). El desbordado gobierno de Geir Haarde iniciaba a la desesperada los trámites para el ingreso de Islandia en la UE, entrada que se vendía como la solución a la crisis y que, por supuesto, también quedaría condicionada a la socialización de las pérdidas del casino bancario.

Los paganos serían los islandeses de a pie. El Banco Central islandés, involucrado en los tinglados organizados por la banca privada, hubo de ser recapitalizado con fondos públicos (18% del PIB). La banca privada también fue rescatada de la misma manera. La deuda externa, pública y privada, de Islandia supera 3 veces el PIB. Los intereses y la amortización de la deuda constituyen en la actualidad la partida más importante de los presupuestos y no hace más que crecer a medida que se suceden los vencimientos contratados. La deuda privada, contratada en divisas, se ha duplicado, triplicado o cuadruplicado con la devaluación de la króna.

Una revolución en curso?

– No masivo a la terapia de choque neoliberal. El FMI sujeto a “referendum”

En mayo de 2009 miles de personas de todas las edades y condición montaron una cacerolada pidiendo la dimisión del gobierno. La presión popular fue en aumento hasta que el gobierno ultraliberal tiró la toalla siendo substituido por el gobierno provisional de una coalición de izquierdas (SDA: socialdemócratas y el LGM: verdes) en enero de 2009.

Frente a las fuertes protestas, las medidas de “ajuste” exigidas por el FMI se han pospuesto, por el momento hasta 2011. Ello permitió que el paro no se haya disparado hasta ahora (8% en 2009).

La “socialización” de las deudas de Icesave (3.700 millones de euros: 50% del PIB, a devolver entre 2016 y 2023 con un recargo del 5% de interés) exigida por el FMI y los gobiernos del Reino Unido y Holanda fue sometida a referendum en marzo de 2010. El 93% votó NO. En respuesta a tal desaguisado el FMI congeló toda “ayuda” y la UE las negociaciones para la adhesión.

Islandia ha re-nacionalizado los bancos y renegociado la deuda haciendo asumir las pérdidas a los acreedores. Casi todos los fondos hedge, fondos de inversión, bancos europeos, … que habían especulado en la burbuja, se han visto obligados a aceptar una quita del 70%. Curiosamente, después de negarse a socializar las pérdidas privadas la deuda pública islandesa paga menos prima de riesgo que la española o la italiana.

– No a la impunidad

El gobierno ha iniciado una investigación en toda regla para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Mandó arrestar a varios y pidió a la INTERPOL un orden de detención para los fugados. Preocupa a la UE la investigación que se está llevando a cabo en Islandia sobre los chanchullos de las finanzas internacionales, incluidas las agencias de rating, investigación que podría salpicar a un buen número de banqueros europeos y anglosajones. Parece que la UE estaría negociando adhesión y ayudas a cambio del relajamiento de la investigación.

Una nueva constitución antineoliberal

Los islandeses van a escribir una nueva constitución y lo van ha hacer de la forma más democrática posible: la democracia directa. Para ello han se va a formar una Asamblea Constituyente a partir de una muestra de 31 ciudadanos corrientes que se reunirá a principios de 2011. Los participantes serán elegidos por sufragio directo. Cualquier islandés podrá ser elegido. El texto que discutirán será propuesto por una convención de 1000 islandeses de entre 48 -89 años, elegidos al azar. Camioneros, profesores de universidad, periodistas, abogados, informáticos, … están haciendo públicas (con igual tiempo en la radio) sus credenciales para resultar elegidos como redactores del texto.

Los islandeses han sufrido sobre sus carnes las consecuencias del descontrol político y la desregulación a ultranza. Van ha elaborar una nueva estructura constitucional democrática capaz de impedir el saqueo de los fondos públicos por financieros y agencias conchabados y sin escrúpulos y meter en la cárcel, sin contemplaciones, a los saqueadores de guante blanco.

En Islandia se debaten y se cuestionan los valores que llevaron al boom especulativo y a la incompetencia y deslealtad de los dirigentes tanto públicos como privados sobre los que debe fundarse una sociedad. Islandia, que figuró en el primer puesto del índice de anticorrupción que emite Transparencia Internacional, era de hecho un nido de opacidad, corrupción y clientelismo. Una investigación parlamentaria ha dado como resultado un informe de 2000 páginas que refleja el lamentable decaimiento institucional promovido por los valores neoliberales.

– De paraísos fiscal a paraíso para la información.

El parlamente islandés aprobó un proyecto de ley denominado “Iniciativa Moderna Mediática Islandesa” cuyo objetivo es “fortificar la libertad de expresión e información, así como garantizar una fuerte protección para las fuentes y sus informantes” en la línea de wikileaks. Las pseudo democracias desinformadas funcionan y operan en la práctica como dictaduras del capital y los mercados.

– Recuperación económica a la islandesa

El colapso de 15 de septiembre, en cierta medida, fue una bendición. Los tres bancos quebraron al unísono. Si se hubiera retrasado la aceleración inherente a la dinámica Ponzi hubiera hecho crecer la bola de nieve de la deuda hasta niveles que al estallar hubieran significado la completa bancarrota de una nación moderna.

Islandia, a diferencia de España e Irlanda, dejó que se hundiera su enorme iceberg bancario y se está resistiendo a los intentos de hacer pagar a los islandeses los desaguisados financieros fruto de la codicia de los mercados desregulados. El sistema bancario sobreviviente es un conjunto de pequeños bancos que “prestan” a sus clientes. Islandia, a diferencia de España e Irlanda, no está integrada en el euro y podría optar incluso por el default soberano si los términos de la reestructuración de su deuda resultan asfixiantes. Islandia está en condiciones de negociar, lo cual no parece ser el caso de España y demás países pegados al euro.

De hecho, su sector público es tan pequeño que nunca podría absorber las deudas impagadas de su monstruosa malformación bancaria. De momento, han dejado para más adelante (2011, 2015? …) los planes de ajuste que le exigen la UE y el FMI para dedicarse a trabajar y recuperarse del trango. Una vez aligerada del sobrepeso bancario será más fácil la recuperación económica basada en la pesca, el turismo y el aluminio generado por sus inagotables recursos energéticos.

El camino no está sembrado de rosas. Llueven espinas desde todos lados. En octubre de 2010 miles de manifestantes desbordaron a los antidisturbios y abordaron a los parlamentarios exigiendo que no se plegaran a las amenazas del FMI y la UE. Muchos parlamentarios huyeron por piernas por la puerta trasera del edificio.

Un modelo sospechosamente poco estudiado

Curiosamente, el proceso de recuperación islandés no interesa a los medios de comunicación. Se puso como ejemplo a Irlanda, con un 10 en la asignatura de devaluación interna, antes de que la rescataran. Ahora se pone como ejemplo a seguir el de la destrozada Lituania que podría crecer (sin crear empleo) este año un 3% después de haber experimentado una recesión del -26,3% y sufrido una drástica devaluación interna que ha expulsado más del 17% de su población joven.

Islandia o cuando una mejor democracia es revolución

Islandia o cuando una mejor democracia es revolución

Por Marilín Gonzalo | 20 de Febrero de 2011, 17:46

Llamamos revolución a la egipcia o a la tunecina porque han quitado a tiranos…

¿Cómo llamaremos a las revoluciones que hacen oír la voz del pueblo a gobernantes denominados demócratas que creen que la democracia es sólo votar cada 4 años?

Hemos devaluado tanto a nuestras democracias, llamándoles así cuando no lo eran, llamando representantes del pueblo a quienes claramente no nos representan, que ahora, cuando salimos a la calle a decirle unas cosas a una ministra que no nos escucha nos tachan de anárquicos, rojos y otras cosas.

Muy cerca, en Europa, ha ocurrido una revolución silenciosa, llamada así porque ha tirado a otro poder, el político y financiero neoliberal que provocó la crisis actual y porque no se ha oído demasiado de ella en los medios de comunicación.

En Islandia, a golpe de cacerolazo y de forma pacífica:

  • Hicieron dimitir a su gobierno al completo
  • Nacionalizaron los principales bancos
  • Rechazaron la deuda que los bancos habían contraído con Holanda y Gran Bretaña
  • Han decidido reescribir su constitución a través de una Asamblea Popular
  • Están trabajando en un nuevo marco jurídico destinado a proteger el periodismo de investigación y la libertad de información, para que periodistas, fuentes y proveedores de internet puedan sentirse seguros.

La cronología de los hechos está contada por No Sin Mi Bici, en un post que recomiendo para entender mejor lo que pasó en este país cuya democracia realmente puede tener la dignidad de llamarse así.

Internet difunde información y hace posible que nos reconozcamos más libres, que tengamos más poder colectivamente. Esto es una revolución, sin duda alguna en el sentido de cambio, porque está haciendo caer las máscaras de políticos que gobiernan sin escuchar y de lobbies de industrias que presionan sin que se conocieran sus prácticas.

Construir una mejor democracia, exigir transparencia y buscar el bien común deberían ser conceptos implícitos en un sistema plural, sin importar los partidos políticos. Pero para eso es fundamental que los votantes estén informados, estén despiertos y sepan lo que está pasando.

Que pongan todas las etiquetas que quieran, el cambio es imparable. Julian Assange habló del Macartismo digital promovido desde Washington e incluso se le ha llamado comunista a Richard Stallman por promover la filosofía del software libre, por hablar de comunidad: todos iguales, todos unidos y compartiendo conocimiento. Yo a eso lo llamo cultura de internet, y si pedir una mejor democracia donde se escuche nuestra voz en cada asunto sobre el que se legisla en nuestro nombre, es una revolución, sí, que me digan a qué plaza hay que ir.

Foto: Stuck in Customs

ISLANDIA: LA REVOLUCIÓN SILENCIADA

ISLANDIA: LA REVOLUCIÓN SILENCIADA

Posted by Directorio de Noticias on enero 25, 2011 · Dejar un comentario (Editar)

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Islandia: La revolución silenciada
Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años.
Kaos. Internacional | nosinmibici.com | 24-1-2011 a las 15:41 | 856 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/islandia-revolucion-silenciada

Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI.

Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas.

Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008.

¿Adivináis de qué país se trata?

Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010).

Se trata de Islandia, donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.

Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos.

Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisisactual.

He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frivolamente  y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?

Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de Planeta S.A.

Esta es, brevemente, la historia de los hechos:

  • A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país.
  • El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido.
  • A Landsbanki  le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing  el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público.
  • Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.
  • El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.
  • Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik  van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir  H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.
  • El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna  Sigurðardóttir.
  • A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.
  • Mediante una ley ampliamente  discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés.
  • La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur  Ragnar  Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.
  • En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.
  • El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.
  • A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis.
  • Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol  dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur  Einarsson.
  • En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa.
  • Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.
  • La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país.
  • Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.
  • Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic  Modern  Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión.
  • Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan  fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU  y el paraíso para Wikileaks.
  • Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura  de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión.

    ¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?

    ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.

    Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal.

    O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático  donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización  de las pérdidas con recortes sociales y precarización  de las condiciones laborales.

    Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio.

    Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

    Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, en el que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios.

    Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca.

    También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto.

    Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza .

    Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

    El país ya iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero, por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión.

    Y ojalá ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europa de los pueblos.

    Islandia sigue con su revolución

    Kristinn R. Olafsson de la radio pública islandesa, RUV, explica en radiocable.com como ha afrontado su país la crisis y el colapso económico que sufrieron: nacionalizando la banca y haciendo una democracia más participativa y directa.

    Asi por ejemplo el pueblo está logrando bloquear con firmas y en referendum una ley para indemnizar a los inversores extranjeros que le exige el FMI.
    Pero considera que sería dificil “trasladar” el caso islandés a España.

    Para Kristinn R. Olaffson en España “no se ha dado una visión exacta” de lo que ha pasado en Islandia.
    Asegura que se ha nacionalizado la banca, pero cree que “a la postre, el pueblo islandés tendrá que pagar el pato de los desmanes de los banqueros”.
    Aunque explica que el presidente Olaffur Grimsson acaba de rechazar, por segunda vez, sancionar una ley que había aprobado el Parlamento para pagar las “compensaciones” a los británicos y holandeses afectados por el hundimiento del banco islandés Landsbanki.
    Esta es una ley que exige el FMI para activar su plan y los créditos, pero que rechaza la mayoría del pueblo islandés.
    Olafsson explica que pese a la nacionalización de los bancos, la gente tiene la sensación de que “a los que más debían, las empresas, los grandes hombres de negocios, los vikingos de la expansión como les llamaban, se les perdonan las grandes deudas.
    Mientras que el pueblo llano sigue con las suyas”.
    Por eso luchan contra esa ley de compensaciones a inversores extranjeros a través de su presidente, un cargo similar al Rey en España, cuyo único poder directo es no sancionar las leyes.
    Hasta ahora en la historia de la democracia islandesa, ningun jefe de Estado había ejercido ese mecanismo, pero Olaffur Grimsson ya lo ha hecho dos veces.
    Esta última tras recibir 40.000 firmas de ciudadanos, que ahora podrán votar contra la ley en un referendum. “En cierta forma están parando los pies al Parlamento”.
    Islandia ha optado por algunas “recetas” contra la crisis diferentes de las que están imperando en Europa y parece que está saliendo poco a poco del pozo.
    Sin embargo el corresponsal rechaza trazar paralelismos con la situación en España.
    Aunque su país también ha vivido un burbuja por culpa de la ambición de los bancos, su economía es mucho más pequeña, “más agil, quizá”, no están en el euro y subraya que “los islandeses somos 300.000.
    Es como un barrio de Madrid”.
    Como “anécdota” cuenta también que el ex gobernador del Banco central islándés, “en cierto modo el capo del colapso”, ex primer ministro y ex alcalde de Reikiavik es ahora el director de uno de los mayores periódicos.
    Nota: ¿Sólo suceden grandes revueltas sociales y cambios en el mundo árabe?
    Es noticia lo que quieren que sea noticia…
    Hay suficientes motivos para protestar y cambiar la situación como para hacer una huelga general cada semana.
    ¡Piensa, despierta.
    Publicado por Sempervirens en domingo, febrero 27, 2011

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