El suicidio asistido de Amy Winehouse

Quico Alsedo

Quico Alsedo

Redactor de EL MUNDO

FUENTE ELMUNDO

El suicidio asistido de Amy Winehouse

28JUL201101:14

Era una cadena: ella se bebía dos copas de vino y fumaba crack para aliviar sus penas, y nosotros nos la bebíamos a ella y sus adicciones en vaso ancho, con una piedra de hielo, sentados junto a nuestra chimenea,paladeando su elixir de desastre y premuerte. Y nos hacía felices.

Fue nuestro valium social favorito e interpretó su papel hasta el final:murió para que sepamos que estamos vivos. Fue su definitivo servicio a la causa de nuestra supervivencia. Tenía una voz espectacular, pero que nadie se engañe: no la queríamos exactamente para eso.

La queríamos para que muriera –por nosotros, puro dejà vu– y el artista italiano Marco Perego lo expresó muy bien en 2008, con su premonitoria instalación ‘The only good rock star is the dead rock star’.

En ella, Winehouse descansaba tiroteada en el suelo, un charco de sangre al lado. Junto a ella, William Burroughs sentado, una escopeta en el regazo. Burroughs mató a su mujer en los años 50 en una noche de borrachera, jugando a Guillermo Tell pero con balas y no flechas.

Jugar con la muerte es fundamental para espantar el miedo a vivir y por tanto a morir. Con balas, flechas o por persona interpuesta. Amy era, es, nuestra mujer de paja en el más allá. Y mucho más cuando la paja empieza a arder y vemos, entre el humo de la pira, cómo, en efecto, si ella está muerta es que nosotros estamos vivos.

Artísticamente, Winehouse no hizo otra cosa que teletransportar, con buen gusto y una pizca de autenticidad, el soul clásico a hoy. No inventó absolutamente nada, lo suyo fue puro revival. De calidad, eso sí -con mención muy especial a su espectacular banda-.

Empresarialmente, el negocio fue redondo. Para su compañía y sus managers, que la colocaron en el escenario y exprimieron desde los 17 años. Para el público, encandilado por su capítulo diario de desastre. Para artistas como el tal Perego, que la usó para conseguir notoriedad en el circo pop mientras proclamaba: “Las estrellas de rock son los animales sacrificados de nuestra sociedad”.

Las cifras han sido y son excelentes también para los medios de incomunicación, y no sólo para los tabloides. Por supuesto, también para blogs como este, que se une al coro de alimentadas pleñideras. Rico su cadaver, señorita Winehouse. Por último, el negocio fue estupendo también para ella, que quiso protagonizar su propio psicodrama, hacer una canción de sí misma.

Ahora, el show debe continuar.

Cojamos tenedor y cuchillo.

Que pase el siguiente.

Publicado el julio 28, 2011 en ARTICULOS y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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