LOS MAPUCHES

Mapuches

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«Araucano» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Arauca.
Mapuche
Araucanian husband and wife.jpeg
Matrimonio Mapuche circa 1890.
Ubicación Bandera de Argentina Argentina
Bandera de Chile Chile
Población total 900.000
Idioma Mapudungun
Español
Religión Cristianismo
Religión mapuche
Etnias relacionadas Picunche, huilliche, pehuenche, argentinos, chilenos

Los mapuches (< mapudungun mapu, «tierra», che, «gente»: «gente de la tierra») son un pueblo originario sudamericano que habita el sur de Chile y el suroeste de Argentina.

A la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, habitaban entre el valle del Aconcagua y el archipiélago de Chiloé, en el actual territorio chileno. Las parcialidades septentrionales, llamados «picunches» por los historiadores, se hallaban parcialmente bajo el dominio o influenciados por el Imperio inca, pero quienes vivían en el territorio al sur del río Biobío eran totalmente independientes y se opusieron a los españoles en la llamada Guerra de Arauco, donde mostraron un destacado dominio del caballo, el cual fue un importante factor en el desarrollo de su cultura. Entre los siglos XVII y XIX, los mapuches se expandieron al este de los Andes, de forma violenta en unos casos y pacífica en otros, en un proceso que significó la aculturación de los tehuelches y otros grupos de cazadores nómadas.

A fines del siglo XIX, los estados argentino y chileno ocuparon los territorios habitados por mapuches autónomos mediante operaciones militares llamadas «Conquista del Desierto» y «Pacificación de la Araucanía», respectivamente.

En los siglos XX y XXI, han vivido un proceso de asimilación a las sociedades dominantes en ambos países y existen manifestaciones de resistencia cultural y conflictos por el reconocimiento de derechos y la recuperación de autonomía.

La economía de caza y horticultura del siglo XVI dio paso a una economía agrícola y ganadera en los siglos XVIII y XIX, para convertirse en campesinos, luego de la radicación forzosa en terrenos asignados por los gobiernos de Chile y Argentina, que, con el paso del tiempo, ha conducido a una gran subdivisión de la propiedad y la migración hacia las ciudades de las generaciones más jóvenes, de modo que la población mapuche actual es mayoritariamente urbana, aunque vinculada a sus comunidades de origen. Los mapuches enfrentan discriminación racial y social en sus relaciones con el resto de la sociedad y según estadísticas censales, un número significativo de ellos vive en la pobreza.

Se les conoce también como araucanos,[1] [2] [3] nombre que predomina en la historiografía para el período que abarca desde los primeros contactos con los españoles hasta el siglo XIX, aproximadamente.

Contenido

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[editar] Etimología

Fotografía de 1897, tomada por el geógrafo Hans Steffen Hoffman.

El nombre mapuche, o mapunche, significa en su lengua «gente de la tierra» (es decir, «nativo»), en oposición a los extranjeros arribados desde Europa y sus descendientes, llamados «wingka», y a quienes han adoptado su forma de vida. En algunas zonas, se usan los términos mapuche y mapunche con leves diferencias de significado. Hasta el siglo XVIII, también habría existído entre los integrantes de esta etnia la autodenominación reche, «gente verdadera».[4]

El nombre «araucano» deriva de Arauco, nombre que para los españoles tenía la tierra que habitaban, cuya etimología es incierta.[5] Se ha postulado que «Arauco» podría derivar de una castellanización de la palabra mapuche Ragko, «agua gredosa», que los conquistadores habrían usado para los habitantes de un sitio llamado así y que luego se habría extendido a todos los restantes pueblos del área;[6] otra teoría manifiesta que procedería de la palabra quechua awqa, «salvaje» o «rebelde»,[5] «enemigo», que les habría sido dada por los incas o por los españoles; según los cronistas, los incas ya habían denominado como purumauca a la población que habitaba el sur del río Cachapoal, y los españoles sólo habrían adoptado la denominación «auca» para referirse a ella.

Los mapuches rechazan el uso del nombre «araucano», porque les fue otorgado por sus enemigos. Luego la palabra awka fue adoptada por los mapuches con el significado de «bravo»,[7] o «indómito», «salvaje».[8]

[editar] Origen y migración

Artículos principales: Origen de los mapuches y Expansión mapuche

El origen de los mapuches no se conoce con mucha certeza. Sin embargo, se sabe que hacia el siglo V de nuestra era ya existían manifestaciones culturales que pueden rastrearse hasta la época actual. Se mencionan como posibles antecesores de los mapuches a los grupos creadores de las culturas Bato, El Vergel, Llolleo y Pitrén.

Sobre su más reciente presencia en territorio Chileno, se sabe que, debido a la presión ejercida por los españoles, y en un largo proceso de migración a través de los pasos de la cordillera de los Andes y de transmisión cultural, entre los siglos XVII y XIX colonizaron los territorios ubicados al este de la Cordillera:[9] el Comahue, gran parte de la región pampeana, y el norte de la Patagonia oriental, tierras hasta entonces ocupadas por diversos pueblos no mapuche. De tal modo fueron mapuchizados, no siempre en forma pacífica, los «pehuenches antiguos» y las parcialidades septentrionales de los tehuelches.

[editar] Composición, ubicación y distribución

Retrato de mujeres mapuche dibujado por el expedicionario Dumont D’Urville en 1842.

[editar] En Chile

Según el Censo de Chile de 2002, 604.349 personas en Chile se declaran pertenecientes al pueblo mapuche, aproximadamente un 4% de la población total, que representan el 87,3% de la población indígena. Viven principalmente en la Araucanía (33,6%) y la Región Metropolitana (30,3%) y en menor cantidad en las de Biobío (8,8%), Los Lagos y Los Ríos (16,7% las dos sumadas).

Sin embargo, el Censo de 1992 había registrado 932.000 mapuches (mayores de 14 años; si se incluían a los menores de esa edad, esta cifra ascendía a 1.281.651 personas).[10] Esta reducción de un 30% de la población mapuche en una década se ha intentado explicar con diversos argumentos: algunos sostienen que se trata de un genocidio estadístico,[11] otros, que se trata de un genocidio burocrático con el fin de deslegitimar las peticiones indígenas,[12] mientras que algunos sostienen que la diferencia se debe al cambio de las preguntas del censo, sin consecuencias socio-políticas. Según varias ONGs, la población mapuche estimada actualmente en Chile es de entre 800.000 a 1.400.000 de personas, dependiendo de si se incluyen o no a quienes no conservan su cultura ni reconocen su herencia. Así, por ejemplo, la encuesta CASEN contabilizó a 625.005 mapuches en 2006.[13] Organizaciones indígenas estiman en un millón y medio el número de mapuches en Chile.[11]

[editar] En Argentina

A partir de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, llevada cabo por el estado argentino a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos, se calculó que casi 105.000 personas son las pertenecientes o descendientes en primera generación del pueblo mapuche. El 73% de ellas vive en las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro.[14]

Según la ECPI, se autorreconocieron 78.534 mapuches en las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, de los cuales 13.237 vivían en comunidades indígenas. En la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Gran Buenos Aires se autorreconocieron como mapuches 9.745 personas. En el resto de la provincia de Buenos Aires y en La Pampa lo hicieron 20.527 personas, ninguno de los cuales residía en comunidad. El total del país dio como resultado 113.680 personas que se autorreconocieron mapuches, viviendo 13.430 de ellas en comunidades.

Durante la preparación del Censo argentino 2001, representantes del pueblo mapuche realizaron críticas sobre su diseño y realización por no garantizar una participación adecuada de los pueblos originarios, reproducir el estereotipo prejuicioso de «el indígena», subestimar la migración mapuche hacia las ciudades y apoyarse en funcionarios que incumplían los compromisos jurídicos y políticos.[15] La Comisión de Juristas Indígenas en Argentina (CJIA) presentó un recurso de amparo en el que solicitaba la postergación del Censo 2001, alegando que no había tenido participación en las condiciones establecidas por el Convenio 169 de OIT y el artículo 75, inciso 17, de la Constitución Nacional. La controversia llegó a desencadenar una toma de las instalaciones del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) por parte de representantes de las los pueblos originarios. Al realizarse el Censo 2001, en algunas provincias hubo participación directa de censistas y capacitadores indígenas. Sin embargo muchos niegan su validez.[16] Contrariando las cifras del INDEC, una publicación oficial del gobierno argentino informó que existían 200.000 miembros mapuche viviendo en su territorio.[17] En cambio, otras fuentes no oficiales hablan de 90.000[18] y 200.000.[19] La propia comunidad mapuche difiere mucho del censo realizado por el INDEC y estima que la población mapuche en Argentina es de 500.000 personas.[11] [20] Cálculos de 1998-2000 estimaron que vivían en Argentina hasta 300.000 mapuches, de estos, unos 70.000 se encontraban en Neuquén.[21] Las cifras más altas llegan a 4.000.000 de descendientes mestizos de mapuche en Argentina.[22] La crítica mapuche sobre la metodología censal fue similar a la que se realizó contra el gobierno chileno.[23] Basándose en la encuesta del ECPI, las poblaciones de las provincias de Neuquén y Chubut son un 7% y 5% de origen mapuche, respectivamente.[24]

Dentro de la provincia de Buenos Aires, en los partidos de General Viamonte (Los Toldos) y de Rojas, a 280 y 220 km al oeste de Buenos Aires, respectivamente, existe una comunidad mapuche semiaculturada descendiente del boroano Ignacio Coliqueo.[25] [26] En esa comunidad ya no se practica la Rogativa y sólo algunos hablan mapudungun, sin embargo, han comenzado un proceso de recuperación de sus raíces mapuche y una de las tres escuelas primarias de la comunidad enseña el idioma mapuche.[27]

La Confederación Mapuche Neuquina, creada en 1970, agrupa a las comunidades rurales mapuche de la provincia del Neuquén, sus autoridades son electas en un trahun («parlamento») cada dos años.[28]

Particularmente importante es su presencia en el Parque Nacional Lanín, donde habitan entre 2.500 y 3.000 mapuche en 7 comunidades (Aigo, Cañicul, Cayún, Curruhuinca, Lefimán, Ñorquinko y Raquithue), en territorios que ellos consideran como propios,[29] ocupando unas 24.000 ha.[30]

Lista de comunidades rurales mapuches neuquinas existentes hacia 2003:[31] (véase: Mapa de las comunidades del Neuquén)

(*) comunidades de constitución reciente.

En la provincia de Río Negro, las comunidades mapuches se agrupan en la Coordinadora del Parlamento del Pueblo Mapuche de Río Negro. A fines de 2002, existían las siguientes comunidades rurales y urbanas:[32] Cañumil; Anekon Grande; Cerro Bandera (Quimey Piuke Mapuche); Quiñe Lemu (Los Repollos); Wri Trai; Tripay Antu; Ranquehue; Monguel Mamuell; Pehuenche (Arroyo Los Berros); Makunchao; Centro Mapuche Bariloche; Trenque Tuaiñ; San Antonio; Los Menucos; Putren Tuli Mahuida; Ngpun Kurrha; Peñi Mapu; Cerro Mesa-Anekon Chico; Lof Antual; Wefu Wechu (Cerro Alto); Cañadon Chileno; Lof Painefil; Cai – Viedma; Fiske Menuco; Kume Mapu; Aguada de Guerra; Tekel Mapu; Carri Lafquen Chico Maquinchao; Laguna Blanca; Río Chico; Yuquiche; Sierra Colorada.

En la provincia del Chubut existe la comunidad Limonao y grupos mestizos de mapuches y tehuelches muy mapuchizados que se autodenominan mapuches-tehuelches, existiendo también cuatro comunidades mapuches-tehuelches en la provincia de Santa Cruz: en Caleta Olivia (Fem Mapu), Río Gallegos (Aitué), en Río Turbio (Willimapu) y en Puerto Santa Cruz (Millanahuel).[33] [34]

Luego de la Conquista del Desierto, los pehuenches virtualmente desaparecieron como pueblo en el territorio argentino, muchos de ellos probablemente cruzaron los Andes hacia Chile. En la provincia de Mendoza, a partir de 2007, grupos pehuenches han comenzado a organizarse eligiendo un werkén («vocero») y conformando dos lof («comunidades») en el departamento Malargüe, que recibieron personería jurídica en 2009:

[editar] Subdivisiones territoriales y etnias aculturadas por los mapuche

Hija del Lonco Quilapán en 1860. Foto aparecida en el anuario de Chile de 1900.

Para los estudios contemporáneos, se suele agrupar a los indígenas de habla mapuche diferentes grupos según el territorio que ocupaban y ciertas diferencias culturales derivadas de esto. Los nombres asignados son deícticos y dados tomando como punto de referencia al grupo mapuche de La Araucanía:

Desde mediados del siglo XVII,[24] cuando la Guerra de Arauco se fue haciendo menos intensa, el comercio entre mapuche y criollos aumentó: Los indígenas empezaron a criar ovejas y vacas que consiguieron en malones; lo mismo sucedió con el contacto con los pueblos de las pampas con los que comerciaban ganado y mercancías, principalmente la sal.[39] El cruce de los pueblos mapuche a las pampas se intensificó a partir del siglo XVIII[40] por las victorias sobre los tehuelches.

El contacto con los españoles fue el principal desencadenante de este proceso. Los europeos ejercieron presión demográfica sobre los mapuche que buscaron otro territorio para exportar la población sobrante. Fue el comercio con los criollos lo que motivó la conquista de otros pueblos para controlar las rutas comerciales. El ganado robado y la sal extraída en la pampa se vendían a los criollos de Chile y Buenos Aires, lo que se logró gracias a otro aporte español: la introducción del caballo. Con el caballo, los mapuche podían cruzar la pampa arriando ganado en relativamente poco tiempo; mientras que con el nuevo modo de vida ganadero los pueblos de las pampas también cambiaron su modo de vida, la población aumentó, lo que motivó la serie de conflictos por los recursos entre las tribus rivales. Esto facilitó la conquista y posterior aculturización por los mapuche.[41] A partir del siglo XVI, gracias al caballo, los tehuelches iniciaron su expansión desde el sur extendiendo su cultura a toda la pampa hacia inicios del 1600. A mediados del siglo XVIII, sin embargo, ese proceso fue detenido por la llegada de los mapuche.[42] La mapuchización se caracterizó por la asimilación y mestizaje del pueblo conquistado y los mapuche de manera gradual, a través de varias generaciones.[43] Hacia 1820, se produjo la mayor migración de mapuche a territorio argentino cuando cerca de 40.000 borogas cruzaron los Andes, producto de la guerra a muerte entre realistas y patriotas en el sur de Chile.[44]

Principales pueblos mapuchizados:

  • Chonos: Vivían al sur de Chiloé, pero al ser capturados por los misioneros y tratantes de esclavos, fueron llevados a las islas y adoptaron el modo de vida huilliche. Se especula que los payospodrían haber sido chonos previamente mapuchizados.
  • Huarpes: Vivían en el Cuyo.
  • Poyas, incluyendo a los vuriloches, luego «poyuche»: Habitaban, y sus descendientes habitan, en las zonas montañosas del sur de la provincia del Neuquén y el noroeste de la provincia de Río Negro, principalmente.
  • Puelche («gente del este»): Nombre que los mapuche daban a los tsonek «patagones o tehuelches» septentrionales, llamados en su propio idioma genanken o gununakena.
  • Ranqueles (rangkülche, «gente de las cañas»): Los ranqueles, sobre todo en tiempos de Calfucurá, fueron los principales protagonistas de las «Guerras contra el huinca» entre 1580 y 1880 en el actual territorio argentino.

Los mapuches llamaron a todos los tsonek, llamados «patagones» por los españoles, con el nombre de chewelche, «gente brava»[cita requerida], debido a la resistencia que opusieron a la expansión mapuche al este de los Andes. Muchos autores[¿quién?] incluyen a los tsonek como una parcialidad mapuche, pero otros[¿quién?] consideran que las diferencias culturales, como por ejemplo las idiomáticas, entre los tsonek eran bastante importantes; del mismo modo, lo cierto es que la relación entre los tsonek y los mapuche fue constantemente belicosa (los tsonek septentrionales, superados en número y tácticas de combate, o debieron replegarse al sur ante la invasión mapuche al Comahue y región pampeana o quedaron aculturados). Hacia 1870, los tsonek libraban feroces combates contra los mapuche en las proximidades del río Chubut, zona que fue el límite meridional de la expansión mapuche.

En el siglo XXI, las subdivisiones son ligeramente distintas. Los nombres están dados casi siempre desde el punto de vista de los mapuche de la IX Región chilena, principalmente de Cautín:

  • En la Argentina, el término mapuchees de uso general, con ocasionales distinciones entre las parcialidades.
  • No existen miembros del pueblo picunche, porque fueron completamente aculturados durante la Colonia, formando en gran medida uno de los substratos originarios de la población del valle central de Chile, pero los mapuche usan el término, en su significado literal, para referirse a una comunidad que habita más al norte que el hablante.
  • En las provincias de Osorno y Chiloé habita el pueblo huilliche. En ocasiones los huilliches de Chiloé prefieren llamarse velichesa sí mismos y a la variante del idioma que usaron hasta fines del s. XIX.
  • En las provincias de Malleco y Cautín se usan los nombres nagche, «gente de abajo» para los habitantes de la Depresión Intermedia y wenteche, «gente de arriba», para quienes habitan en la Precordillera andina; ambas denominaciones tienen una connotación territorial más que cultural.

[editar] Identidades territoriales según los propios mapuche

Artículo principal: Wallmapu

El territorio reivindicado por el pueblo mapuche es conocido como Mapuche Wallontu Mapu o simplemente Wallmapu («tierra circundante» o «tierra que circunda»), el cual se halla dividido en dos partes separadas por el Pire Mapu (cordillera de los Andes):

[editar] Ngulu Mapu

Artículo principal: Ngulu Mapu

El Ngulu Mapu («tierra del Oeste»), parte de Chile, habitado por los nguluches, se extendía desde el río Limarí (desde el río Choapa el territorio era compartido con los diaguitas), por el Norte, hasta la Füta Wapi Chillwe y el Seno de Reloncaví por el Sur, y entre la cordillera de los Andes y el Füta Lafken. El Ngulu Mapu se divide entre los siguientes fütanmapu:[45]

  • Pikun Mapu («tierra del norte»):[46] habitado por los picunches, o gente del norte, ya extintos, entre los ríos Limarí y Biobío. Su población era de aproximadamente 110.000 y 220.000 personas.[47] [48]
  • Nag Mapu («tierra de abajo») o Lelfun Mapu («tierra de los llanos»):[49] habitado por los nagches, abajinos, llanistas o gente de los llanos del Valle Central, entre los ríos Biobío y Toltén. Eran cerca de 227.000 personas en 1545; 45.000 de ellos, guerreros.[50] Fueron los que sostuvieron el mayor esfuerzo bélico, las batallas se centraron en Purén y Arauco. Sus principales rivales eran los wentechescon los que eran frecuentemente confundidos por españoles y criollos.
  • Wente Mapu («tierra de los valles»):[49] habitado por los molulches y wenteches, arribanos o gente de la Precordillera de los Andes en las provincias de Malleco y Cautín al oriente de la cordillera de Nahuelbuta. Eran cerca de 227.000 personas en 1545.[50]
  • Lafken Mapu («tierra marina»):[51] habitado por los lafkenches o gente del mar de la región costera al poniente de la cordillera de Nahuelbuta entre los ríos Biobío y Toltén en la provincia de Cautín y entre las bahías de Mehuín y Corral en la de Valdivia. Pudo tener hasta 500.000 habitantes si se consideran ciertas las fuentes españolas de ejércitos mapuche costeros de 100.000 guerreros.[52]
  • Inapire Mapu (tierra cercana a las nieves o tierra colindante a las nieves) o Wichan Mapu (tierra de cerros):[53] [54] habitado por la gente de la precordillera entre los ríos Biobio y Toltén. Eran cerca de 227.000 personas en 1545.[55]
  • Pewen Mapu (tierra de las Araucarias) o Pire Mapu (tierra de las nieves):[56] habitado por los pehuenches o gente del pehuén en el Alto Biobío y en el sur de la provincia argentina de Mendoza y norte del Neuquén. Eran 40.000 personas.[57]
  • Willi Mapu (tierra del sur):[58] habitado por los huilliches o gente del sur, entre el río Toltén y el Seno De Reloncavi y Chiloé. Su población se estima en 180.000 indígenas en 1535.
  • Futa Willi Mapu o Chawra kawin (“gran territorio del sur” o “junta de la chaura“).[59] La región al sur del río Bueno. Algunos historiadores incluyen como mapuche a los cuncos, por que hablaban mapudungun, eran otras 100.000 personas.[60]

[editar] Puel Mapu

El Puel Mapu (“tierra del Este”), parte de la actual Argentina, habitado por los puelches (en sentido posicional, no histórico), se extiende entre los ríos Cuarto y Diamante, por el Norte, hasta los ríos Limay y Negro por el Sur, siendo su límite oriental el río Salado de Buenos Aires (o hacia 1750 la línea de los fortines y pueblos de San Nicolás de los Arroyos, San Antonio de Areco, Luján y Merlo) y el Ka Füta Lafken y el occidental la Cordillera de los Andes.

Estas dos partes se subdividen en espacios territoriales denominados Fütanmapu, relacionados hasta cierto punto con los butalmapus de la Guerra de Arauco. El Puel Mapu se divide entre los siguientes butanmapus:

  • Rangkül Mapu (tierra de los cañaverales): habitado por los ranqueles, gente de los carrizales o cañaverales al este de los mamulches. Desde principios del siglo XIX absorbieron a los mamulches, chadiches y otros pueblos y su territorio se amplió desde el oeste de Buenos Aires, sur de Santa Fe, sur de Córdoba, sur de San Luis, sureste de Mendoza, toda La Pampa y norte de Río Negro.[62]
  • Chadi Mapu (tierra de los salares): habitado por la gente de la tierra de la sal o salineros, también llamados chadiches, en torno a la Laguna Urre Lauquen en la zona deprimida del sur de la provincia de La Pampa, sus habitantes se diluyeron con los demás.
  • Puel Willi Mapu (tierra del sureste):[63] habitado por la gente del sudeste, los manzaneros o puelches. Corresponde a los territorios del oeste del Chubut y sur de Río Negro en donde se mixogenizaron mapuche, pehuenches y tehuelches.

Entre todos que hablaban mapudungun y que vivían en las Pampas se sumaban hasta 150.000 personas antes de su sometimiento por las tropas argentinas.[64]

Nota: Los mapuche nunca fueron una Nación unida, sino más bien una serie de tribus que hablaban un idioma común. El concepto de Nación empezó a surgir hacía fines del siglo XIX durante el proceso de conquista por los gobiernos chileno y argentino.[65] [66]

[editar] Historia

[editar] Periodo agroalfarero

Los mapuche fueron nucleándose a partir de una serie de culturas previas, desde el Paleoindio. Algunas de las primeras teorías los situaban apareciendo desde la actual Argentina, abriendo una cuña entre Huilliches y Picunches. Sin embargo, otras teorías posteriores han propuesto su origen en el propio territorio chileno. Según esta “teoría autoctonista”, su cultura derivó de otras culturas amerindias autóctonas anteriores. Actualmente, el origen de los mapuche es un asunto que aún no ha sido resuelto.

[editar] Expansión inca

Representación de Guamán Poma de Ayala sobre un enfrentamiento entre un grupo de indígenas del actual Chile (izquierda) y el capitán Apu Camac Inca.

Durante su reinado, Túpac Inca Yupanqui realizó una expedición que inició recorriendo el Collao, Cochabamba y Tucumán. De Charcas se dirigió al sur y conquistó a los diaguitas de los valles transversales y a parte de las poblaciones picunches, (grupo mapuche septentrional) que habitaban el Valle de Chile (el actual valle del Aconcagua o el valle del Mapocho) y algunas comarcas ubicadas al sur de él, fijándose así los límites del Imperio Inca, en una zona que convencionalmente los historiadores y la arqueología extienden hasta el río Maule.

El Inca Garcilaso de la Vega, en su libro Comentarios Reales de los Incas, el español Alonso de Ercilla en el poema épico La Araucana y los cronistas Vicente Carvallo y Goyeneche y Jerónimo de Vivar, relatan la expedición Inca hacia el río Maule y su encuentro con los promaucaes. Los incas sometieron algunos pueblos del Valle de Chile quienes les pagaron tributos. En esta campaña al sur se libró una guerra entre 20.000 incas de Yupanqui y 20.000 mapuche, al sur del Maule. El subgrupo picunche conocido como promaucaes por los españoles, enterados de la venida de los Incas se aliaron con los subgrupos Antalli, Pincu y Cauqui. Los incas enviaron parlamentarios para que los promaucaes reconocieran a Túpac Inca Yupanqui como soberano. Los incas llamaban promaucaes o purumaucas o purum aucca, a las poblaciones que no estaban sometidas a su imperio.

Los promaucaes decidieron dar batalla y se enfrentaron por tres días con los incas. Este suceso se conoce como Batalla del Maule.[67] El enfrentamiento produjo gran cantidad de muertos en ambos bandos, sin que ninguno de los ejércitos resultara vencedor. Al cuarto día decidieron no enfrentarse. Los promaucaes se retiraron del campo de batalla cantando victoria. Los incas habrían evaluado perseguirlos para continuar con la batalla o asegurar lo que ya había sido conquistado. Finalmente decidieron no tratar de continuar la conquista, sino fortalecer sus posiciones y administrar los territorios ya conquistados al norte, donde los nuevos pueblos vasallos aceptaron de buen grado el dominio y obtuvieron ventajas de él.

Aunque la arqueología no ha encontrado evidencia de que haya existido una presencia Inca al sur del Río Maule, también cabe mencionar que existen algunas crónicas españolas que indicarían que en esta expansión u otra posterior, se habría producido una hipotética última expansión o invasión más al sur, hasta el río Biobío; la que habría sido realizada por fuerzas incaicas durante el gobierno de Túpac Inca Yupanqui, o de Huayna Cápac. Las crónicas mencionadas son el Informe de Miguel de Olaverría, p. 24: «Conquistaron, los peruanos, y sujetaron todos los indios que había hasta el gran río de Biobío (VIII región de Chile), como hoy se ve haber llegado hasta el dicho río por los fuertes que hicieron en el cerro del río Claro, donde pusieron y tuvieron frontera a los indios del estado (de Arauco) con quienes tuvieron muchas batallas»; y la crónica del padre Anello Oliva en su “Historia del Perú” (publicada en una traducción al francés) «qu’il soumit jusqu’a la vallée d’Arauco, où il passa l’hiver, après y avoir fait construire quelques forts. Il soumit ensuite les provinces de Chillhue et de Chillcaras (que sometió hasta el valle de Arauco, donde pasó el invierno, después allí haber hecho construir algunos fuertes. Sometió a continuación las provincias de Chillhue y de Chillcaras. Sin embargo, los historiadores indican que la historia de las conquistas de los incas más allá del río Maule, referida en su conjunto, sólo se basan en lo indicado por cronistas que realizaron crónicas escritas generalmente con poco discernimiento y que raras veces se concuerdan entre sí.[68] Las crónicas[cita requerida] mencionan que luego por los años de 1520, cuando falleció el inca Huayna Cápac, y sus dos hijos, Huáscar y Atahualpa, se disputaron el Imperio en una encarnizada guerra civil, hizo que se debilitara el ejército Inca en territorio mapuche; lo cual los habría forzados a abandonar sus posiciones y a replegarse al norte para defender en mejores condiciones su territorio conquistado.

[editar] Llegada europea al territorio mapuche

Machis (chaman mapuche).

Décadas más tarde, los conquistadores españoles abatieron al Imperio Inca y, posteriormente, también intentaron someter a los mapuche, cuya población se estimaba entre 725.000 y 1.540.000 en esos tiempos.[69] Sin embargo, la resistencia de los mapuche llevaría a un prolongado conflicto conocido como la Guerra de Arauco. Así, personajes como Lautaro (destacado líder militar mapuche, hecho prisionero de niño por los españoles, sirvió a Pedro de Valdivia como paje) y más tarde la sublevación de Pelantaro en la década de 1590, llevarían a fijar la frontera militar entre españoles y mapuche en el río Biobío. El desastre de Curalaba, en 1598, donde perdió la vida el gobernador Martín Óñez de Loyola, marca la derrota de las fuerzas ibéricas en territorio mapuche.

El poema épico La Araucana (1569, 1578 y 1589) del conquistador español Alonso de Ercilla, dedicada al Rey Felipe II, es una epopeya que destaca la resistencia realizada por el pueblo mapuche.

Los grupos ubicados entre los ríos Biobío y el Toltén lograron resistir con éxito a los conquistadores españoles en la llamada Guerra de Arauco, una serie de batallas que duró unos 500 años, con largos periodos de tregua.

… como no fueran de tres naciones, Pijaos, Taironas y Araucos, que son las tres naciones de la gente más valiente de las indias…

Viaje del Mundo, Pedro Ordóñez de Ceballos (c. 1555-1634)

En los siglos siguientes, los españoles fueron cautelosos en adentrarse en territorio mapuche. En un comienzo lo hicieron a través de misiones religiosas (pacíficas) lideradas por el padre Luis de Valdivia en la llamada Guerra Defensiva, que no dio resultados, dando paso a los “parlamentos”. En estos encuentros ambos bandos intercambiaban regalos y firmaban pactos que juraban respetar.

Fue así como, en el Parlamento de Quillín, en 1641, se acordó[cita requerida] terminar con la guerra y fijar la frontera en el río Biobío, con el consiguiente despoblamiento de las ciudades españolas al sur de este; los mapuche prometieron liberar a los cautivos y a hacer frente a enemigos de la Corona. Posteriormente se celebraron otros parlamentos[cita requerida], con aprobación del Rey de España; en que se reiteraba el reconocimiento de la independencia de los mapuche frente a la Corona española, y las partes se comprometían a dejar de lado las acciones bélicas. Estos tratados fueron reconocidos[cita requerida] por el gobierno republicano del Director supremo Ramón Freire en Tapihue, el 7 de enero de 1825 en el Parlamento General de Tapihue. En sus artículos 18 y 19 se reconoce la soberanía mapuche sobre los territorios comprendidos al sur del Bío Bío.

[editar] Independencia y construcción de los Estados de Chile y Argentina

[editar] En Chile

Dibujo de mapuches de Giulio Ferrario publicado en Milán en 1827

Durante la Guerra de Independencia de Chile, lo más habitual fue que los mapuche tomaran partido por los realistas,[cita requerida] aunque no participaron mucho de las batallas, porque estas tuvieron lugar fuera de su territorio. Después de su independencia de España, Chile siguió una política de no agresión y cautela. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, se ideó[cita requerida] un plan de expansión estatal sobre el territorio mapuche. Por esa misma época se produjo el nombramiento por parte de los principales loncos del Ngulumapu (“territorio occidental”, Chile) de Orélie Antoine de Tounens como Rey de la Araucanía dando lugar al Reino de la Araucanía y la Patagonia el 17 de noviembre de 1860.

Así, de 1861 a 1883, el ejército chileno ensayó diferentes estrategias, desde las alianzas con clanes enemigos entre sí, hasta la guerra, pasando por el soborno a base de bebidas alcohólicas. Las operaciones militares estuvieron fundamentalmente a cargo de Cornelio Saavedra (militar chileno nieto del presidente de la Primera Junta de Gobierno argentina instalada el 25 de mayo de 1810), que culminaron con el completo sometimiento de los mapuche en 1883. A todo este proceso se le dio el eufemístico nombre de Pacificación de la Araucanía.

En diciembre de 1866, el Congreso chileno aprobó una ley que reconocía los derechos propietarios de los mapuche en el “Territorio Indigena”, creando una Comisión de peritos – la Comisión radicadora de Indígenas- cuya misión era deslindar las posesiones indígenas. De acuerdo a esa ley,[cita requerida] aquellas tierras donde los mapuche no pudiesen probar posesión serían consideradas tierras baldías, por tanto fiscales de acuerdo al artículo 590 del Código Civil de 1857. La constitución de la propiedad, de acuerdo a la ley de 1866, solo pudo realizarse tras el triunfo militar chileno en 1883, tras el cual el Estado tomó el control militar de territorio mapuche, y trató las tierras como si fuesen fiscales, contraviniendo el sentido de su propia legislación, y se desconocieron masivamente los derechos propietarios de los mapuche. De esta manera, los mapuche pasaron de controlar[cita requerida] unas 10 millones de hectáreas, a tener que sobrevivir en apenas 500 mil, es decir, en un 5% de su territorio anterior. Por otra parte, las políticas de colonización de las tierras del sur terminaron[cita requerida] por marginarlos, y propiciaron la usurpación irregular de muchas de sus tierras; incluso de las reconocidas en los Títulos de Merced.

[editar] En Argentina

Paralelamente a la “Pacificación”, se llevaba a cabo por el Ejército argentino lo que se denominó la Conquista del Desierto, muy perjudicial para los mapuche. Hubo un primer intento en 1833 que permitió a las tropas argentinas ocupar casi todo el territorio al Norte del río Negro y del Limay e incluso la zona de Valcheta[cita requerida], pero la guerra civil en Argentina permitió que los mapuche y mapuchizados se rehicieran, de modo que a inicios de 1870 estos pueblos realizaban sus correrías casi hasta las inmediaciones de las ciudades de Mendoza, San Luis, Río Cuarto, sur de la provincia de Santa Fe y gran parte de la provincia de Buenos Aires hasta unos 70 km de la ciudad de Buenos Aires. Su derrota fue total a partir de la llamada Conquista del Desierto, iniciada formalmente en 1879 y dirigida por el general Julio Argentino Roca (al año siguiente, en 1880, fue elegido presidente del país).

[editar] El pueblo mapuche desde el siglo XX a la actualidad

[editar] De la reorganización mapuche hasta el Régimen Militar

Lof (comunidad) Mapuche Kuruwinka, en San Martín de los Andes, Neuquén.

En la siguientes generaciones de mapuche, emergieron diferentes organizaciones, tales como la Corporación Araucana de Venancio Coñoepan, Federación Araucana de Aburto Panguilef, la Sociedad Caupolicán y la Unión Araucana de Antonio Chiwailaf. Entre estas organizaciones mapuche existían diferentes posiciones, desde el tradicionalismo hasta el catolicismo asimilacionista, pero todos compartían la idea de recuperar las tierras usurpadas para poder conservar la cultura propia. De esta manera el “movimiento mapuche” ingresó a la escena pública chilena, entremezclándose con la política y sus partidos; aunque siempre conservando su especificidad. Este proceso llegó a su clímax a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970.

La crítica radical al statu quo por parte de vastos sectores de la sociedad chilena, permitió a los mapuche incorporarse con sus demandas por la tierra. Fue así como en 1969 comenzaron las tomas de tierras reclamadas por los mapuche en la provincia del Cautín, proceso conocido como “el Cautinazo”.

Grabado de la estatua de Caupolicán, hecha por el escultor Nicanor Plaza.

Con el proceso de Reforma agraria acelerado por el gobierno de Salvador Allende, muchas comunidades mapuche se radicalizaron e iniciaron una inédita recuperación de tierras, al margen de los programas de gobierno. Hacia 1972, los latifundistas afectados se organizaron en los comités de retoma, grupos paramilitares armados que fueron perseguidos por el gobierno mediante la Ley de Seguridad Interior del Estado.

[editar] Régimen Militar y el Acuerdo de Nueva Imperial

La Dictadura Militar fue cruenta en la Araucanía, donde cientos de personas desaparecieron o fueron torturadas. Las organizaciones reaparecieron hacia 1978, como reacción al Decreto Ley 2675 que liquidaba la figura jurídica de la propiedad comunal sobre la tierra, último resguardo sobre sus propiedades, y además la calidad de indígena de sus ocupantes. Surgieron así los Centros Culturales Mapuche, única forma[cita requerida] de organización permitida por la dictadura, que más tarde darían paso a la organización Ad Mapu.

Desde 1978 en aplicación del artículo 25 del decreto ley Nº 2.568, de 1978, se dispuso la ampliación de las tierras indígenas, traspasando a 2.639 indígenas un total de 51 predios agrícolas durante el período, que eran propiedad del Fisco, SAG, ex CORA, CORFO y CONAF, con una superficie total de 113.342,07 hectáreas. Con la aplicación de dicha normativa, desde 1978 a 1990 se entregaron, en total, 69 mil 984 títulos de dominio individual a los indígenas, y en virtud de las demás disposiciones de ese texto legal y las nuevas tierras traspasadas, se completaron 72.931 títulos de dominio.[cita requerida]

En 1989, dirigentes[¿quién?] de diversas organizaciones mapuche se reunieron en Nueva Imperial con el candidato de la opositora Concertación de Partidos por la Democracia Patricio Aylwin Azócar. En ese “parlamento” se acordó que el Estado daría reconocimiento constitucional a los derechos económicos, sociales y culturales de los Pueblos Indígenas, se formaría una Comisión Especial en conjunto con las organizaciones indígenas para elaborar un proyecto de ley indígena. A cambio de esto, las organizaciones indígenas se comprometían a utilizar la vía institucional para canalizar sus demandas.[cita requerida]

[editar] Relación con los gobiernos de la concertación

[editar] El conflicto forestal y el papel del Estado de Chile

Recién comenzada la década de 1990 y vuelta parcialmente la democracia, el Consejo de Todas las Tierras llevó a cabo varias tomas ilegales simbólicas de tierras ancestrales mapuche en manos de privados.[cita requerida] La respuesta del gobierno fue el requerimiento de aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado, dictada durante la guerra fría por el presidente Gabriel González Videla, lo que terminó con 141 mapuche condenados y con sus derechos políticos suspendidos.

En 1993 se aprobó la Ley de Desarrollo Indígena 19.253. Sin embargo, la nueva institucionalidad que consagraba operó con la cooperación de los principales referentes mapuche hasta que en 1997 sobrevino una nueva crisis. La empresa ENDESA España comenzó la construcción de una segunda central hidroeléctrica en la zona del Alto Bío Bío (con el nombre de Ralco). Algunos[¿quién?] de los mapuche-pehuenche que habitaban la zona se negaron a abandonar sus tierras, amparados en la nueva legislación que exigía la autorización de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) para poder permutar tierras indígenas. Ante la negativa de este organismo gubernamental a aprobar dicha permuta, por ser atentatoria contra los derechos de los pehuenches,[cita requerida] el Presidente Eduardo Frei destituyó al director de la CONADI y a la autoridad ambiental que también se oponía el megaproyecto. De esta manera, se inundaron miles de hectáreas de tierras y sitios sagrados[cita requerida] para el pueblo mapuche-pehuenche de una manera totalmente autoritaria.

Al mismo tiempo, en los valles centrales comenzaba la explotación de las plantaciones forestales sembradas a mediados de la dictadura, en predios que habían sido recuperados por los mapuche durante el gobierno de Allende, pero que posteriormente pasaron a manos de grupos económicos.[¿quién?] Los intereses de las grandes empresas madereras que explotan plantaciones forestales en territorio mapuche; el temor de los agricultores que explotan predios considerados como usurpados por las comunidades mapuche; y el aumento de la violencia hacia fines de los años 1990 en la zona, motivó al Senado a expresar en un informe su preocupación por la grave amenaza a la seguridad jurídica en la zona del conflicto (S 680-12). Sin embargo este informe ha sido[¿quién?] cuestionado[cita requerida] ya que contiene declaraciones de más de 15 agricultores afectados y sólo de un representante mapuche y porque el informe no ahonda en las causas del conflicto.

[editar] La desarticulación de la CAM y el escalamiento violento de la Protesta Social Mapuche

Durante el gobierno de Ricardo Lagos la respuesta estatal al conflicto mapuche, adquirió dos principales vías. Por un lado a través de la aplicación de la ley contra las acciones ilegales y violentas de los activistas mapuche, cuyo momento más critico ocurrió en 2002, durante una ocupación ilegal de tierras en el Fundo Santa Alicia en la comuna de Ercilla, Provincia de Malleco, el joven comunero Alex Lemun Saavedra perdió la vida por la acción de Carabineros de Chile, quienes hicieron uso de escopetas antimotines cargada con balines de plomo. Por otro lado, mediante una operación de inteligencia llamada “Operación Paciencia” dirigida desde la Sub Secretaría del Interior presidida por Jorge Correa Sutil se sindicó a la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco, como una organización de carácter terrorista y fue perseguida como tal, encarcelándose a sus dirigentes. Ejemplos paradigmáticos de estos juicios fueron el llamado “Caso Loncos” -donde los Lonkos Pascual Pichun y Aniceto Norin fueron condenados a 5 años y 1 día de prisión por “amenaza de incendio terrorista” y el “Caso Puluco-Pidenco” -donde cuatro comuneros fueron condenados a 10 años y un día de prisión por “incendio terrorista”.

Estos juicios han sido denunciados por la Organización de Naciones Unidas, a través de su Relator Especial para Pueblos Indígenas Rodolfo Stavenhagen, y por organizaciones como Amnistía Internacional, que los denuncian como juicios que presentan una legalidad cuestionable. Los hechos fueron denunciados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por infracción al debido proceso, entre otras razones, consagrado en la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Este órgano decretó la admisibilidad de la denuncia.[70]

Por su parte, en marzo de 2007, el Comité de Derechos Humanos, órgano encargado de la supervigilancia del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, en sus observaciones al informe de Chile, también denunció las prácticas criminalizadoras contra el movimiento social mapuche. En este sentido, instó al Estado chileno a modificar la Ley N° 18.314 (conocida como ley antiterrorista). Además, en relación a los artículos 1 y 27 del Pacto, el Comité lamentó la información de que las “tierras antiguas” continúan en peligro debido a la expansión forestal y megaproyectos de infraestructura y energía, expresando que el Estado chileno debía realizar todos los esfuerzos posibles para que sus negociaciones con las comunidades indígenas lleven efectivamente a encontrar una solución que respete los derechos sobre las tierras de estas comunidades de conformidad con los artículos 1, párrafo 2, y 27 del Pacto, debiendo agilizar los trámites con el fin de que queden reconocidas tales tierras ancestrales, debidamente demarcadas. También exhortó al Estado chileno a efectuar consultas con las comunidades indígenas antes de conceder licencias para la explotación económica de las tierras objeto de controversia y garantizar que en ningún caso la explotación de que se trate atente contra los derechos reconocidos en el Pacto.[71] El 2004 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ya había formulado observaciones en el mismo sentido.[72]

En marzo de 2006, 4 de los 9 presos mapuche condenados por ley antiterrorista iniciaron una huelga de hambre indefinida, que alcanzó más de 62 días sin lograr que el gobierno de Michelle Bachelet acceda a revisar el polémico juicio llevado a cabo bajo el gobierno de su antecesor.[cita requerida]

En 2007 muchos grupos mapuche[¿quién?] no han renunciado a sus demandas territoriales y muchas de sus organizaciones[¿quién?] exigen autonomía para sus territorios, devolución de sus tierras y más oportunidades de representación política.[cita requerida] En octubre de 2007 año se[¿quién?] inició una nueva huelga de hambre; que finalizó sin que el gobierno chileno haya dispuesto la mesa de negociación demandada por los huelguistas.

En el año 2008, ejerciendo el cargo de Jefe de Estado Michelle Bachelet Jeria, Matías Catrileo (n. 11 de septiembre de 1985 – † 3 de enero de 2008), estudiante de agronomía, chileno de origen mapuche, muere el 3 de enero de 2008 , cuando una subametralladora Uzi perforó por la espalda el pulmón. Matías Catrileo se encontraba participando de una ocupación ilegal de un fundo de propiedad privada que las comunidades mapuche reclamaban como territorio ancestral, razón por la cual, la fuerza pública fue llamada a actuar.

Tras los hechos el carabinero sindicado como el autor del asesinato fue encarcelado mientras se realizaron las investigaciones pertinentes.[73] Se[¿quién?] han elevado críticas[74] en contra del fiscal militar, José Pinto Aparicio, que investiga la causa por ser el mismo que indagó acerca del asesinato de Alex Lemún el año 2002, que permanece impune, pues la causa fue sobreseída por la Corte Marcial en 2004.[75]

[editar] Reclamo del derecho de autodeterminación

Wenufoye, bandera mapuche usada por el Consejo de Todas las Tierras y otras organizaciones.

La corona de España reconoció hasta cierto punto su autonomía y sólo varias décadas después de que lograran su independencia, los estados chileno y argentino invadieron los territorios que se mantenían independientes y asignaron a los mapuche a “reducciones” (Chile) y “reservas” (Argentina). La población mapuche del siglo XXI es principalmente urbana, pero mantiene vínculos con sus comunidades de origen y subsisten las reclamos de territorio y reconocimiento de su cultura. Varias organizaciones[¿quién?] mapuche están reclamando el reconocimiento del derecho a la autodeterminación que les corresponde en su calidad de pueblos, según reconoce la Carta de Naciones Unidas.[76] Con la adopción de la Declaración de los Derechos e los Pueblos Indígenas por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de septiembre de 2007[77] la comunidad internacional ha reconocido expresamente el carácter de pueblos de los indígenas, como ya lo afirmara el Relator Especial de Naciones Unidas Miguel Alfonso Martínez quien en su estudio encargado por la ONU sostuvo que “no he podido hallar argumento jurídico suficiente para que pueda defenderse la idea de que los indígenas han perdido su personalidad indígena internacional como naciones/pueblos”.[78]

Si bien la amplitud de la autonomía y beneficios reclamados varían entre los distintos sectores mapuche, muchas[¿quién?] de las organizaciones mapuche que la reclaman, la relacionan y la piden de la misma forma que la autonomía obtenida por el pueblo inuit en Groenlandia, desde la década de 1990; o como los beneficios obtenidos por los indígenas de Bolivia a partir de la más reciente elección de un presidente aymara en ese país (Evo Morales). Además organizaciones mapuche como Wallmapuwen han entablado vínculos con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), proponiendo replicar el sistema de comunidades autónomas en Chile, así como el reconocimiento de los pueblos indígenas en la constitución (similar caso al reconocimiento de las administraciones y lenguas regionales en España).[79]

También en el mundo de la cultura su causa ha encontrado eco, ese es el caso del escritor internacionalista Asel Luzarraga, recientemente detenido,[80] o la cineasta Elena Varela, que tras estar detenida se encuentra en estos momentos en libertad vigilada,[81] en lo que parece una ofensiva del estado chileno para apagar las voces en defensa de este pueblo indio.[82]

Poseen representación en la UNPO.

[editar] Cultura

Dibujo de un trapelacucha, adorno pectoral hecho de plata y utilizado tradicionalmente por mujeres mapuche.

Su cultura se basa en la tradición oral. La conducta social y religiosa estaba regida por el Admapu (conjunto de antiguas tradiciones, leyes, derechos y normas). Su idioma es el mapudungun, una lengua aglutinante que hasta ahora no se ha relacionado de modo satisfactorio con ninguna otra.[83] Como deporte tradicional tienen el palín o chueca, un deporte que se presenta más o menos parecido al hockey, y en otros tiempos también al linao, especialmente entre los hulliches.

[editar] Organización social

Su organización social estaba basada principalmente en la familia y la relación entre ellas, la familia estaba conformada por el padre, su/s mujer/es y sus hijos. La línea de parentesco más fuerte era la materna. Al no considerarse parientes a los hijos del padre con otras mujeres, no existía el tabú sexual respecto de ellos. Esta creencia, y las conductas que permitía, fue interpretada por los españoles como una práctica generalizada de incesto. Actualmente la poligamia tradicional ya no existe entre los mapuche.

Los grupos de familias relacionados en torno a un antepasado común se denominaban los lof, a menudo escrito lov, levo o caví por los historiadores. Las familias que conformaban un lof vivían en rucas vecinas y se ayudaban entre ellas; cada uno tenía como jefe a un lonco (“cabeza” en mapudungun),

En tiempos de guerra se unían en grupos más amplios denominados rehues, que eran formados por varios lofs, que conformaban un grupo equivalente al de una tribu, a cargo de cada rehue existía un jefe militar llamado toqui.

En tiempos de grandes calamidades como sequías, epidemias, invasiones u otros grandes problemas que afectaban una gran extensión de territorio; se reunían varios rehues y conformaban unas agrupaciones denominadas aillarehues. Su jefe era el Mapu-toqui (jefe militar de una comarca en estado de guerra). Los aillarehues adquirieron gran importancia para enfrentar a los españoles.

Debido a la lucha en contra de los conquistadores españoles, los mapuche se vieron obligados a formar alianzas entre varios aillarehues. Los grupos formados por la unión de los aillarehues, se denominaron Butalmapus o Zonas de guerra. Los jefes de los Butalmapus eran elegidos por los toquis, y este jefe era conocido por los españoles como Gran toqui. Existieron tres Butalmapus históricos principales:

Actualmente en su organización social, a los grupos de familias cercanas ubicadas en un sector geográfico específico se les denomina comunidades.

[editar] La familia mapuche y el sistema de parentesco

Familia mapuche a finales del Siglo XIX.

La familia mapuche desempeña, esencialmente, dos funciones: económica y cultural.

  • En el ámbito económico, se manifiesta como una unidad de producción y consumo. Todos los miembros desempeñan un rol económico, diferenciado según el sexo y la edad.
  • En el cultural, la familia es el ámbito donde los jóvenes miembros de la familia son socializados, aprendiendo la cultura e incorporando el estilo de vida tradicional.

Pero estos dos aspectos, el económico y el cultural, no se hallan disociados: el desarrollo cultural se efectúa en el mismo proceso de producción y consumo, y viceversa. Es por esto que el desarrollo cultural es indisociable del desarrollo económico. La transmisión de los saberes culturales se efectúa en el ámbito doméstico (de padres-madres a hijos, de abuelos a nietos, de tías y tíos a sobrinas y sobrinos, etc.) y a través de las prácticas: en el mismo momento en que se realiza una actividad se está enseñando y aprendiendo (la cría del ganado, la elaboración de comidas, la confección de tejidos, etc). Mientras en las grandes sociedades humanas son principalmente la familia, la escuela y los medios de comunicación quienes administran y transmiten la cultura; en las comunidades o grupos humanos más pequeños, tales como las comunidades mapuche, estas funciones suelen estar mezcladas con otras de índole económica y social.

[editar] Reglas de vida familiar mapuche
  • El patrilinaje: Los miembros de la familia están unidos por vínculos de parentesco que vienen desde la línea paterna. La nomenclatura de las relaciones es de tipo omaha.
  • La exogamia: Se busca pareja fuera del grupo familiar propio.
  • La patrilocalidad: La mujer sigue al hombre a su residencia.

[editar] Creencias y religión

Artículo principal: Creencias del pueblo mapuche

Rehue y canelo, símbolos sagrados mapuche.

La religión mapuche se basa en términos generales en la ligación del mundo espiritual con el mundo tangible. Sus aspectos principales son el respeto a la naturaleza Admapu; el culto a los espíritus de la naturaleza, llamados Ngen; el culto a los antepasados Pu Longko; y el culto a los héroes convertidos en Pillanes volcanes y Wangulen estrellas;. Con la llegada del cristianismo algunos mapuches actualmente creen en un ser superior Ngünechen (“Dueño de la Gente”, castellanizado Guenechén o Ngenechén); el que está formado principalmente por cuatro aspectos (Anciano, Anciana, Joven mujer y Joven Hombre), pero que antes de la influencia cristiana en esta cultura, sus características habrían correspondido a espíritus individuales e independientes. A pesar del número de seres presentes en sus creencias, nunca erigieron un panteón de dioses propios como tal, a la manera de la cultura griega o nórdica. Además su mitología se caracteriza por presentan numerosos seres mitológicos, tales como el Chonchón y personajes semimíticos como los kalku. Dentro de su tradición, destaca el mito de la creación de la geografía del sur de Chile, en la historia de Cai Cai y Tren Tren o Ten Ten.

Referente a las figuras más importantes dentro de la religión son por excelencia el Ngenpin, la Machi y el Lonco, encargados del culto, el conocimiento y de la celebración de variados rituales; en el que destaca un ritual mezcla de adoración y diversión, llamado guillatún, según el territorio en dónde se celebre, siendo de carácter netamente religioso en la zona de precordillera y Cordillera; y el machitún, que es una ceremonia de sanación y augurio.

Existen antecedentes de sacrificios humanos de niños entre los Picunches bajo el dominio Inca, y de prisioneros asesinados de forma ritual en la Guerra de Arauco, o como sacrificios, para evitar o finalizar una calamidad o desastre en el Pueblo Mapuche. El último caso que se conoce ocurrió luego del terremoto de Valdivia de 1960, el más devastador de los registrados por la sismología, cuando en las cercanías de Puerto Saavedra una machi sacrificó y lanzó al mar a un niño de cinco años luego del maremoto.[84]

[editar] El arte textil mapuche

Los datos más antiguos sobre la existencia de tejidos en las zonas más australes del continente americano (sur de los actuales Chile y Argentina) se encuentran en algunos hallazgos arqueológicos como los de los Cementerios Pitrén en las proximidades de la ciudad de Temuco (Chile), el sitio Alboyanco en la VIII Región de Chile y el Cementerio Rebolledo Arriba en la Provincia de Neuquén (Argentina). Se han hallado evidencias de tejidos realizados con complejas técnicas y diseños con un fechado que ronda entre el 1300-1350 d. C.[85] En base a estos y otros hallazgos se ha vinculado a la práctica textil desarrollada en la Araucanía con las culturas del norte andino (actuales Ecuador y Perú): los textiles y el saber textil habrían llegado a la región araucana a través de los contactos e intercambios mantenidos con esas lejanas regiones.[86]

Los documentos históricos más antiguos que refieren sobre la existencia del arte textil entre los aborígenes del sur del actual territorio argentino y chileno, datan del siglo XVI y consisten en crónicas de exploradores y colonizadores europeos. Esos testimonios aseguran que a la llegada de los europeos a la región de la Araucanía, los nativos de esa zona vestían textiles realizados con pelo de camélidos que ellos mismos confeccionaban con la materia prima que obtenían de la cría de esos animales. Posteriormente, y con la incorporación del ganado ovino traído por los europeos, estos aborígenes comenzaron a criar esos animales y a utilizar su lana para la confección de sus tejidos, luego de lo cual ésta prevaleció por sobre el empleo del pelo de camélidos. Hacia finales del siglo XVI, estos ovinos criados por los indígenas degeneraron en animales con un cuerpo más robusto y una lana más gruesa y larga que la del ganado traído por los europeos, características éstas que permiten suponer que se trataba de animales de una mayor calidad.[87]

La prenda principal era el chamal, especie de manta cuadrada, que los hombres sujetaban en la cintura y la envolvían en las piernas a modo de pantalón; las mujeres la sujetaban en el hombro izquierdo con un alfiler grande, mientras otra manta les servía de falda. Estas prendas se teñian con arcillas y pinturas vegetales, combinando tonos y dibujos con gran sentido artístico. Completaban la vestimenta con mantos, vinchas, cintas para la cabeza y cintura.

Importancia económica de los textiles

Estos tejidos eran realizados por las mujeres, quienes transmitían sus conocimientos de generación en generación, en forma oral y mediante la imitación gestual, usualmente dentro del ámbito familiar. Ellas eran altamente valoradas por su saber textil: a través de la elaboración de sus tejidos las mujeres desempeñaban un importante rol económico y también cultural. Por tales razones, al momento de entregar una dote por su matrimonio, un hombre debía entregar una dote mucho mayor si la mujer desposada era una buena tejedora.[88]

En la actualidad, muchas mujeres mapuche continúan realizando los tejidos según la usanza de sus ancestros y transmitiendo su saber de la misma manera: en el ámbito doméstico y familiar, de madres a hijas, de abuelas a nietas, tal como sucedía en el pasado. Esta forma de aprendizaje se basa en la imitación gestual y sólo en contadas ocasiones, y cuando resulta estrictamente necesario, la aprendiza recibe instrucciones explícitas o ayuda por parte de sus instructoras. Es decir que el saber se transmite en los momentos de realización de los tejidos: hacer y transmisión del saber van juntos.[89]

En las sociedades andinas los textiles tenían una gran importancia. Ellos eran elaborados con el fin de ser empleados como vestimenta, como utensilio y abrigo para el hogar, y también como símbolo de estatus.[90] Esta característica de los textiles también fue visible en la región de la Araucanía en los siglos XVI y XVII, en donde, según informan distintos cronistas de Chile, los indígenas se esforzaban por conseguir ropa y telas hispanas como trofeo de guerra y en los tratados con los españoles, e incluso los cadáveres eran vestidos con sus mejores prendas en sus sepelios.[91]

Pero además, los tejidos constituían un excedente y un bien de cambio muy importante para los indígenas. Numerosos relatos a partir del siglo XVI evidencian que los tejidos eran destinados al trueque entre los diferentes grupos aborígenes y, a partir del establecimiento de las colonias, entre éstos y los colonos. Estos trueques permitían obtener aquellos bienes que los indígenas no producían o que tenían en alto aprecio, como por ejemplo, los equinos. Los volúmenes de tejidos realizados por las mujeres aborígenes y comercializados en la Araucanía y en el norte de la Patagonia argentina eran realmente considerables y constituían un recurso económico fundamental para las familias indígenas.[92] Por lo tanto resulta erróneo afirmar que la confección de tejidos en los tiempos previos a la colonización europea estaba destinada exclusivamente al uso de la familia o miembros de los grupos indígenas.[93]

En el presente, los tejidos elaborados por los mapuche continúan destinándose para el uso doméstico así como también para regalo, venta o trueque. Aunque desde los inicios del siglo XX las mujeres y sus familias visten prendas con diseños foráneos y confeccionadas con materiales de origen industrial y sólo los ponchos, las mantas, las fajas y los cintos son de uso asiduo. Gran parte de los tejidos realizados se destinan al comercio y en muchos casos constituyen una importante fuente de ingresos para las familias.[94]

[editar] Construcciones y estructuras mapuche

Proporción de un chemamüll, estatua funeraria mapuche, respecto de una persona.

Como vivienda tradicional de los mapuche, construían viviendas de gran tamaño denominadas Rucas, con superficies que varían entre los 120 y 240 metros cuadrados; las cuales estaban formadas por paredes de adobe o tablas o de varas de colihue, reforzadas por dentro con postes de madera y se tapizan con totora. El techo es de junquillo o de algún pasto semejante a paja brava. Usualmente no tienen ventanas.

Una estructura ritual importante son las estatuas de madera denominadas chemamüll o chemamull (del mapudungun: che, persona y mamüll, madera, Persona de madera), las cuales utilizaban en ritos funerarios.

En 2007 el arqueólogo Tom Dillehay identificó la existencia de alrededor de 300 túmulos funerarios en las vecindades de Purén y Lumaco, llamados cuel. Estas colinas artificiales cónicas, de piedra y barro, superan en algunos casos los 40 metros de altura. Según la hipótesis del autor, en la “ciénaga de Purén” se habría desarrollado un núcleo altamente poblado, que permitió la edificación de monumentos. Dillehay data los cuel a las dos centurias anteriores a la llegada de los españoles: el siglo XIV y el siglo XV. Como hipótesis, postula que las estructuras podrían ser fruto de la influencia inca o de alguna otra de las culturas de los Andes centrales en general.[95]

[editar] Música

[editar] Música mapuche tradicional

La música tradicional mapuche es principalmente religiosa, como las cantadas en Guillatún, por ejemplos las tayüḻfe, quienes acompañan al choike con cantos en su danza, aunque también existen composiciones amorosas, de borracheras, canciones acerca de los sucesos de la tierra natal y de personas importantes. Puede ésta estar cantada a modo de monólogo o estar acompañada de algún instrumento musical ceremonial, haciendo de la música en si un cuerpo fusionado, se usan instrumentos de percusión como el cultrún, pero de uso exclusivamente ritual, y las cascahuillas, que son una especie de cascabeles atados a los nudillos. Dos instrumentos característicos son la trutruca, una caña hueca de coligüe con un cuerno en su extremo, y el trompe, que usa la garganta y boca como caja de resonancia. Actualmente se han incorporado otros instrumentos como el acordeón y la trompeta en La Araucanía y la guitarra y el bombo en Los Lagos. Unas cantantes destacadas de música mapuche son:

[editar] Poesía mapuche contemporánea

El pueblo mapuche cuenta con una dilatada literatura oral, alentada por el tradicional aprecio de este pueblo por el uso estético del idioma y la capacidad oratoria como suprema destreza social. Las principales formas de relato son el epew y el nütram.

Durante la segunda mitad del siglo XX numerosos poetas mapuche decidieron cruzar la frontera entre oralidad y escritura. Muchos de ellos publican sus poemarios en ediciones bilingües, en castellano y mapudungun, pero el uso de la lengua vernácula y los tópicos literarios propios de la etnia, como las referencias al entorno natural, la simbología y la cosmovisión mapuche, son características centrales de la mayoría de estos autores.

Entre los poetas mapuche contemporáneos se encuentran:

  • Lorenzo Aillapán (1940 – ): Poeta y músico que se declara üñümche, hombre pájaro, por su entendimiento del lenguaje de las aves. Ha trabajado circunstancialmente como actor.
  • Elicura Chihuailaf (1952 – ): Uno de los más reconocidos poetas mapuche. En su obra destaca el uso de elementos de la simbología tradicional de la etnia, como el culto a los antepasados y el color azul. Ha traducido obras de Pablo Neruda y Víctor Jaraal mapudungun.
  • Rosendo Huenumán: Poeta y recopilador de poesía tradicional. Fue diputado por el Partido Comunista de Chile hasta 1973.
  • Jaime Luis Huenún (1967 – ): Poeta huilliche, que también ha editado antologías de otros autores mapuche.
  • Leonel Lienlaf(1969 – ): Se declara abiertamente un poeta bilingüe. También es músico.
  • Eliana Pulkillanca: (1963 – ): Poeta autodidacta Lafkenche de la zona de Comunidad de Piutril, San José de la Mariquina)

[editar] El etnoturismo mapuche

En los años recientes, algunas comunidades mapuche han empezado a desarrollar programas de etnoturismo, denominados turismo mapuche. El etnoturismo cae en el ámbito de una nueva tendencia turística hacia un turismo más responsable.

El turismo, desde su nacimiento en la segunda mitad del 1900, en general ha creado laceraciones, modificado equilibrios de siglos o milenios, introducido conceptos de civilidad unidireccionales, borrado o relegado en un rincón tradiciones y usanzas locales, destruido ecosistemas naturales de cualquier tipo. Últimamente se revierte esta situación, con formas alternativas de desarrollo turístico a partir del respeto hacia el recurso y las comunidades locales.[96]

A partir de la realización de los daños implicados en el turismo masivo del sol y la playa, surgió la necesidad de crear una nueva forma de viajar y experimentar otros lugares. Una forma en la cual en vez de destruir, se puede proteger y fortalecer la cultura y el medioambiente del destino turístico. Se define este turismo responsable como un viaje que toma en consideración los contextos naturales, socio-culturales, económicos y políticos de un destino, procurando aumentar los beneficios y minimizar los impactos negativos del turismo.[97]

En este aspecto podemos mencionar el etnoturismo realizado a través del ecoturismo en zonas habitadas por el pueblo Mapuche. En el destaca como ejemplo el ecoturismo llevado a cabo por comunidades Huilliches, con su participación en la creación de una red de Parques silvestres en el Área marina y costera Lafken Mapu Lahual.

Al hacer eso, se crea un turismo verdaderamente sustentable. Esta idea se manifiesta en varias formas incluyendo turismo aventura, agroturismo, turismo rural, turismo ecológico, turismo científico, turismo histórico-cultural, y etnoturismo. Aunque cada uno tiene sus especificaciones, la idea en general es explorar la realidad que existe en los destinos. Particularmente, el etnoturismo tiene como metas la preservación de la identidad étnica y la valorización y la transmisión del patrimonio cultural.

En América Latina, la tendencia hacia un turismo responsable ha resultado en el desarrollo de programas y redes que desean proveer oportunidades así—tanto al nivel internacional como al nivel nacional. La iniciativa de Redturs, una red que tiene como meta la formación y fortalecimiento de programas de turismo comunitario, representa un esfuerzo del nivel internacional. Los países como Perú, Bolivia, México y Nicaragua tienen adentro ejemplos muy desarrollados a nivel nacional. De hecho, en comparación con otros países latinoamericanos, Chile está todavía al principio de este proceso. No obstante, sigue en crecimiento rápido, gracias en parte a los mapuche—un pueblo que sí tiene una valorización de sus raíces y quiere compartirla con el mundo.[96] Dando cuenta de que es fundamental usar las herramientas que tienen, algunos grupos, comunidades e individuos mapuche se han dirigido a programas de turismo mapuche para compartir con el mundo su cultura.

[editar] Véase también

[editar] Referencias y notas de pie

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  3. Al respecto, Fernando Zúñiga señala en una nota al pie de su libro “Mapudungun. El Habla Mapuche“:
    “El origen de la antigua denominación araucanos aún es materia de controversia.” – Zúñiga, 2006, pag. 29
  4. María del Milagro Lee Arias señala en sus Breves notas de la etnohistoria del pueblo mapucheque:
    Cuando Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago el 12 de Febrero de 1541, los grupos indígenas que poblaban el centro-sur del territorio entonces llamado “Nueva Extremadura” no eran propiamente mapuche, sino reche -gente pura, indio de Chile (Valdivia 1606)-. Estos grupos reche darán origen, a través de un proceso de etnogénesis que reconfigurará su identidad étnica, a los actuales mapuches a mediados del siglo XVIII (1760 aproximadamente).

    (énfasis en original)

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[editar] Bibliografía

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[editar] Enlaces externos

Publicado el mayo 30, 2011 en ARTICULOS, CONCIENCIACIÓN, DENUNCIA y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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